Cicloturismo por Mallorca y Menorca

El plan alternativo a Sicilia

by Julen

Planes que no salen gracias a Volotea

Nuestro plan de cicloturismo por Sicilia se ha ido al traste. Volotea ha tenido el detalle de cancelar el vuelo que había comprado para ir a Nápoles y luego de allí a Sicilia. La situación de esta compañía es delicada, ya que ha entrado en preconcurso de acreedores. Así pues, no queda sino buscar plan B. Y ya lo tenemos. Sé que te has llevado un buen berrinche, pero no merece la pena. Spoiler: el proyecto de Sicilia solo queda aplazado; ya te avisaré de próximas fechas. Pues bien, esta vez te voy a invitar a que te vengas conmigo a Mallorca y Menorca. En las mismas fechas, del 17 al 31 de octubre. Continuamos en el Mediterráneo. Si Sicilia es la isla más poblada y extensa, Mallorca no le va a la zaga. Es la cuarta tras Cerdeña y Chipre. Tenemos, pues, kilómetros para pedalear. Además, le vamos a sumar tres etapas por Menorca. Este es el plan B que hemos tenido que organizar.

Mallorca y Menorca: destinos cicloturistas de primer nivel

La isla de Mallorca se ha consolidado como un referente europeo para el cicloturismo gracias a una combinación de geografía, infraestructura y clima. La variedad de su terreno juega a su favor. Al oeste, la Sierra de Tramuntana ofrece un perfil montañoso con pasos de montaña que se han hecho un hueco en el imaginario globero. Entre ellos, por ejemplo, el tramo hacia Sa Calobra por el Coll de Reis, el Coll de Sa Batalla o incluso el recorrido hacia el Cap de Formentor. Quizá te suene la Mallorca 312, uno de los eventos cicloturistas que más llama la atención. ¿312? Nada, son solo los kilómetros que deberás pedalear para superar los más de 5000 metros de desnivel acumulado de la prueba. Todo ello por la Sierra de Tramuntana. Si te asusta, tienes modalidades reducidas de 225 y 167 kilómetros. También hay que decir que, en contraste, la comarca central de Es Pla presenta una orografía suave en la que abundan las carreteras secundarias llanas y onduladas que conectan pequeñas poblaciones del interior.

He leído también que la red vial de la isla destaca por el buen estado del asfalto y una señalización específica para ciclistas en múltiples itinerarios. Podremos compararla con lo que encontramos en Eslovenia y que me llamó poderosamente la atención. A esto se suma una red de caminos rurales asfaltados, conocidos localmente como camís, que reducen la convivencia con el tráfico motorizado pesado. En primavera y otoño, las condiciones meteorológicas son templadas, con temperaturas moderadas. Eso sí, la segunda quincena de octubre presenta uno de los picos de pluviometría del año. A ver qué tal.

El Camí de Cavalls

Cuando te comento esto de los camís, hay uno que se ha ganado su fama en particular: el Camí de Cavalls en Menorca. Es la disculpa perfecta para incluirlo en nuestro plan de dos semanas. Bueno, algunos tramos. Este es un sendero histórico de gran recorrido, GR 225, que rodea todo el perímetro de la isla de Menorca a lo largo de aproximadamente 185 kilómetros. Su origen se remonta al siglo XIV. ¿Para qué servía? Se diseñó como un sistema de vigilancia costera y de interconexión entre las torres de defensa. Allí los guardias se desplazaban a caballo para proteger el litoral insular de incursiones marítimas. De ahí el nombre del sendero.

Tras periodos de abandono y ocupación de tramos privados, se consiguió recuperarlo para el libre tránsito público por todo su trazado. El camino ofrece una buena muestra de la diversidad geomorfológica menorquina. La franja norte se caracteriza por un relieve más abrupto, compuesto por suelos oscuros, rocas metamórficas y calas expuestas al viento de tramuntana. En el sur, el firme discurre sobre una plataforma calcárea cortada por barrancos y calas de arena blanca rodeadas de pinares.

Desde la perspectiva técnica, el sendero es todo un reto para el pedaleo. Así que hemos optado por elegir algunos tramos porque ya sabéis de mi natural torpeza. También dependerá del clima. La zona norte, sobre todo, nos puede regalar el típico barro arcilloso incompatible con nuestras bicis. En general, abundan los tramos con piedra suelta, escalones de roca madre, desniveles breves pero pronunciados y tramos de arena costera que obligan a… en mi caso, por supuesto, caminar junto a la bici. Ya iremos decidiendo sobre la marcha.

La turistificación

Volviendo a la oferta cicloturista de la isla de Mallorca, parece que la hostelería también lo ha visto como negocio. Hoy es el día en que contamos con hoteles especializados. ¿Problema? En general, los precios están desbocados. Mallorca es uno de los mejores ejemplos de turistificación: el lado oscuro del turismo en su máxima expresión. La transformación paulatina de la estructura social, económica y urbana de la isla, debido a la hegemonía del sector turístico, es tremenda. Todo comenzó a mediados del siglo XX con el desarrollo del turismo de masas, apoyado en la expansión del aeropuerto de Palma y la edificación masiva de infraestructura hotelera en el litoral. Con el paso de las décadas, la actividad turística pasó de ser un motor complementario a convertirse en el eje casi exclusivo de la economía insular.

La proliferación de las viviendas de uso turístico y el auge del alquiler vacacional a través de plataformas digitales se ha disparado. La vivienda, tan de actualidad en los días en que estoy escribiendo este artículo, se ha convertido en un auténtico drama para la población local. Además, la dinámica se ha extendido más allá de las zonas costeras tradicionales y ha penetrado sin piedad en los centros históricos y en los núcleos rurales del interior. Casas que no son para vivir sino para turistearlas. El precio del suelo y del alquiler se dispara y no hay forma de que la gente de a pie acceda a una vivienda digna a un precio digno. Los comercios locales tradicionales, por supuesto, desparecen en favor de establecimientos orientados al consumo del visitante.

Este desmadre hiperturístico ejerce, a la vez, una presión considerable sobre los recursos naturales y las infraestructuras públicas. El consumo de agua, la gestión de residuos y la saturación de las redes de transporte se disparan en temporada alta. El monocultivo turístico va asociado, ya lo sabemos, a la estacionalidad laboral y la precarización del empleo en los servicios. La «isla dorada», la «isla de la calma», una isla que se ha convertido en un monstruo del turismo. Y, como siempre digo, nosotros somos parte del problema. Porque allá que nos vamos. La sensación que tengo, cuando comparo esta isla con lo que tenía preparado en Sicilia, es casi de dos extremos opuestos. ¿Acabará Sicilia también engullida no ya por el Etna, sino por un ejército de turistas? Pena daría, la verdad. A ver cuándo podemos hacer la comparación desde nuestra perspectiva cicloturista.

Etapas de nuestra ruta

Te cuento un poco sobre la ruta que he diseñado, ¿vale? Para que sepas a dónde vienes. Volamos al aeropuerto de Palma –toma nota, el tercero del país por número de viajeros– y desde allí nos hemos buscado un hotelito que queda más o menos cerca. Toda esa zona de costa, entre Can Pastilla y S’Arenal, ejemplifica a la perfección el desmadre turístico de sol y playa. Precios disparados y críticas de los hoteles llenas de lamentos sobre borrachos y broncas. Los precios, por cierto, creo que penalizan estancias breves de una noche, como suele ser nuestro caso. De todas formas, en muchos lugares el precio del alojamiento es desorbitado. Hay que elegir con cuidado. Incluso los finales de etapa pueden llegar a estar condicionados por este factor. No somos pobres, pero de veras que se ha ido de madre este asunto.

Por primera vez nos vamos con una bolsa de transporte específica para la bici en vez de la tradicional caja de cartón. La dejaremos en ese primer hotelito del que te hablaba. La previsión es pernoctar de nuevo allí las dos últimas noches antes de coger el vuelo de vuelta. Comenzaremos pedaleando pegados a la costa para recorrer la isla en sentido horario. El primer día será suave con final de etapa en Paguera. A partir de aquí dedicamos tres etapas a la Sierra Tramuntana. Desde Port d’Alcudia cogeremos un barco para ir a Ciutadella, en Menorca con la intención de hacer aquí tres etapas, esta vez en sentido antihorario, con tramos del Camí de Cavalls y pedaleo por otras joyas de la isla de los talayots, llamada así por la extraordinaria densidad de yacimientos de la cultura talayótica, con megalitos, taulas y navetas que se reparten por buena parte de su territorio. Ojo, que están declarados Patrimonio Mundial por la UNESCO.

Venga, que hay que volverse a Mallorca. Otra vez en barco. Nos espera de nuevo un recorrido por la costa nororiental para recalar en Cala Ratjada, en el extremo este de la isla. Al día siguiente tenemos marcada una visita que me hace especial ilusión: la cueva de Artà. En su momento te contaré sobre mi anterior visita a Mallorca. Solo fue hace 50 años y algún que otro recuerdo me queda. Uno de ellos, este que te comento. Seguiremos ruta con una etapa que nos conduce a las tierras llanas del interior. Pedalearemos por la Vía Verde de Manacor a Artà y pernoctaremos en Petra, con visita incluida a Sineu. Luego de esta incursión nos volvemos a la costa donde tenemos previsto hacer finales de etapa en Cala d’Or y en Colòonia de Sant Jordi. Una última jornada con subida obligada al Santuari de Cura nos dejará en nuestro punto de partida, en S’Arenal. Terminaremos con un día de descanso activo que incluye pequeña salida en bici por la mañana y el resto del día para convivir con la turistificación. Al día siguiente, vuelta para Bilbao.

Pues este el plan B ante el desastre siciliano con el que hemos sigo agraciados por Volotea. Nada –o muy poco– de lo que quejarnos. Seguimos siendo afortunados en este mundo tan extraño en el que nos ha tocado vivir. Como siempre, espero publicar crónicas diarias, hacer fotos y esas rutinas que me acompañan desde hace muchos años en mis rutas cicloturistas. Nos vemos, nos leemos.

Imagen destacada vía IA.


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