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La Serenísima República de Venecia
Hoy es un día bien diferente en esta ruta en bici por Eslovenia… y por un pedacito de Italia. Tachamos Eslovenia. Estaréis de acuerdo conmigo en que no podíamos dejar pasar la oportunidad de dedicar un día a La Serenísima, un apodo que tiene que ver con el tremendo poder de Venecia, la estabilidad y la riqueza que alcanzó durante su época dorada como república independiente. El nombre completo oficial del Estado era la Serenísima República de Venecia.

Durante unos cuantos siglos representó un sistema político blindado y estable, mientras el resto de Europa y de la península itálica vivía en una constante «tormenta» de guerras civiles, golpes de Estado y cambios de dinastía. Pues nada, que Venecia se mantuvo increíblemente estable y Serenísima. ¿Y cómo lo consiguieron? Su sistema de gobierno oligárquico, controlado por las familias nobles, funcionaba con una precisión milimétrica. Tenían una constitución robusta, un Gran Consejo y la figura del Dogo (el gobernante supremo), lo que evitó que la ciudad cayera en manos de dictadores o monarcas absolutos durante siglos. Esa paz interna y equilibrio político era lo que en la época se consideraba un estado de plena «serenidad», ¿entendido? De ahí que, en la Edad Media y el Renacimiento, «Serenísimo» fuera un título de nobleza y prestigio. Hoy en día sería como dárselo a Unai Simón más o menos.
Al autodenominarse como la Serenísima República, Venecia le estaba diciendo al resto de las potencias mundiales que, aunque no tenía un rey o un emperador a la cabeza, su estatus jurídico, su soberanía y su prestigio eran iguales o superiores a los de cualquier monarquía europea.


¿Qué más añadía estabilidad al sistema? La Pax Veneta y la paz del comercio eran en gran medida la consecuencia de su imponente flota militar y comercial. Sí, Venecia dominó con mano de hierro las rutas del mar Mediterráneo. El León de San Marcos, símbolo de la ciudad, aparecía en sus banderas sosteniendo un libro abierto que rezaba la frase «Pax tibi, Marce, evangelista meus» (la paz sea contigo, Marcos, mi evangelista). Este lema reflejaba la capacidad del Estado para mantener el orden, la justicia y la prosperidad económica a través de un comercio seguro, sin un Donald Trump que te la líe cada día.
La broma aguantó durante más de 1100 años (del 697 al 1797), una longevidad política que muy pocos estados en la historia de la humanidad han logrado igualar, hasta que finalmente fue conquistada por Napoleón Bonaparte. Estos franceses…
Dos problemas de hoy: el agua y el turismo
En la actualidad, Venecia ya no lucha contra imperios rivales, sino contra dos enemigos mucho más insidiosos: el cambio climático y el turismo de masas. Quien más quien menos conocemos el fenómeno del Acqua Alta (agua alta): esas inundaciones periódicas que ocurren principalmente en otoño e invierno y que colocan a la Plaza de San Marcos en titular obligado de las Noticias. Una fatídica combinación de mareas altas, baja presión atmosférica y vientos fuertes del sur (como el siroco) empujan el agua del Adriático hacia el interior de la laguna. Los lugares bajos se convierten en lagos improvisados y aparecen aquí y allá pasarelas de madera para que los peatones puedan circular.


Por supuesto, el humano anda detrás del desastre. El problema se ha agravado debido a la combinación de dos factores: el cambio climático (que provoca la subida del nivel del mar a nivel global) y la subsidencia, o sea, el hundimiento gradual de la propia ciudad debido a la compactación del suelo y a la extracción descontrolada de agua subterránea que se realizó durante el siglo XX para las industrias del cercano puerto de Marghera.
Pues ahí le andan ahora devanándose los sesos para salvar a la ciudad de una destrucción lenta pero segura. Para ello se ha diseñado el Sistema MOSE (un acrónimo de Modulo Sperimentale Elettromeccanico, que además alude a Moisés, el personaje bíblico que separó las aguas del Mar Rojo). Consiste en una red de 78 compuertas móviles instaladas en las tres bocas de acceso que conectan la laguna con el mar Adriático (Lido, Malamocco y Chioggia).

Cuando se prevé una marea superior a los 110 centímetros, las compuertas, que normalmente están llenas de agua y descansan en el fondo del mar, se llenan de aire comprimido, se elevan y forman una barrera que bloquea la entrada de la marea marina hacia la laguna. Tras décadas de retrasos y los habituales escándalos de corrupción y sobrecostes monumentales, el sistema comenzó a operar con éxito y parece que ha logrado proteger a la ciudad de inundaciones devastadoras en los últimos años.
De todas maneras, cuando miras la línea del agua y dónde quedan los edificios y la tierra firme te das cuenta de que hay muy poco margen.

El otro gran desafío es la despoblación, asociada en este caso al turismo de masas. Venecia corre el riesgo de convertirse se ha convertido en un parque temático, vacío de residentes locales. El turismo genera miles de millones de euros a corto plazo, pero también expulsa progresivamente a los venecianos de su propia ciudad. El coste de la vivienda se ha disparado debido a la proliferación de alquileres turísticos de corta duración, y los comercios tradicionales (panaderías, carnicerías, ferreterías) son reemplazados sistemáticamente por tiendas de recuerdos baratos, máscaras de plástico importadas y restaurantes turísticos de baja calidad.
En la década de 1950, el centro histórico de Venecia albergaba a más de 170.000 habitantes; hoy en día, esa cifra ha caído por debajo de los 50.000 residentes. Cada año, miles de venecianos abandonan las islas para mudarse a tierra firme (a barrios como Mestre o Marghera), donde la vida cotidiana es más barata, cómoda y no depende del transporte en barco o de cargar las compras a través de decenas de puentes peatonales. Para intentar frenar este flujo y gestionar el volumen de visitantes diarios, las autoridades de la ciudad han implementado medidas pioneras y controvertidas, como el cobro de una tasa de entrada en días de máxima afluencia para los turistas que no pernoctan en la ciudad, convirtiendo a Venecia en un laboratorio mundial de la gestión turística sostenible.
El parque temático de Venecia
Entonces, ¿qué hacer? La reacción de las gentes de Venecia ante la tasa de acceso ha sido mayoritariamente de rechazo, frustración e indignación. Una gran parte de los residentes siente que el «ticket de entrada» no soluciona el problema de raíz y, de hecho, empeora la situación social de la isla.

Movimientos vecinales (como el colectivo Tutta la Città Insieme) entienden que cobrar una entrada es la humillación final para Venecia, ya que legitima oficialmente la idea de que la ciudad es un parque de atracciones o un museo al aire libre (una especie de Disneylandia sobre el agua), en lugar de una comunidad viva donde la gente trabaja, estudia y hace su día a día. Para muchos, ver torniquetes y guardias pidiendo códigos QR en los accesos de la estación de tren destruye la dignidad de la urbe y atenta contra las libertades y la hospitalidad. ¿Qué proponen?
- Regular los alquileres turísticos de raíz: poner un límite estricto por ley al número de apartamentos turísticos (como Airbnb).
- Establecer un «número cerrado» de visitantes al día, que se situaría en torno a las 40.000 o 50.000 personas.
- Diversificar la economía: proporcionar incentivos fiscales para atraer empresas tecnológicas, centros de investigación universitaria e industrias creativas.
- Potenciar el comercio local frente al low-cost: prohibir la apertura de más tiendas de recuerdos de plástico y comida rápida barata.
Allá que vamos, cual turista más
Cómo ya he dicho antes en este mismo blog, que cuente lo anterior no obvia para que mi visita sea una más que contribuye al problema. Pero, ¿cómo no dedicar un día del viaje a Venecia, una vez que ya estás aquí? Así pues, Venecia espera la llegada de un turista más.

Pero es que, reconozcámoslo, Venecia es única. Perderse por sus calles estrechas y vagar sin rumbo de puente en puente, de canal en canal, es una delicia. Rialto y San Marcos atraen a las multitudes, pero eso sirve para que, a medida que te alejas de esos dos Gargantúas devoradores de turistas, puedas disfrutar del encanto de esta ciudad, diferente a todas las demás.

También es verdad que me he quedado embobado en el puente de Rialto durante un buen rato viendo el constante tráfico de góndolas, barcazas, vaporetos, taxis y otros cientos de artefactos flotantes desfilar ante mis ojos. He intentado encontrar la lógica de sus respectivos espacios en el canal, pero no he sido capaz. Entiendo que habrá unos códigos de paso a respetar, pero ya te digo que no ha habido forma de encontrar la lógica de sus movimientos más allá de que cada cual tiene asignado su lugar concreto de amarre.
Los comercios dedicados al souvenir son un verdadero delirio. Hay toneladas de auténtico cristal de Murano a la venta. Me gustaría saber de qué fabrica de China proceden. Los precios, dentro de un low cost adaptado al turista masificado, dibujan también una jerarquía: el lugar donde se ubica el chiringuito permite jugar con el precio.
Breves apuntes de valoración de #EsloveniaEnBici
En fin, dejamos Venecia y sus turistas a un lado y valoramos, en formato flash, nuestra vuelta perimetral por Eslovenia. Ya escribiremos con más detalle en fechas próximas.
Los recuerdos, cómo no, se agolpan en este último día en el que quizá cueste un poco más conciliar el sueño. Mañana me esperará un taxi a primera hora para ir al aeropuerto, que queda aquí al lado, y cogeré el vuelo de regreso a Bilbao.
Sí, claro, Eslovenia es un destino cicloturista muy recomendable. Parece obvio, además, que ha apostado por venderlo, pero la realidad es que se ven infraestructuras tanto para un viaje más tranquilo y civilizado (por llamarlo de alguna manera) como para opciones más radicales. La STKP es una alternativa para un MTB más clásico y hay también posibilidades para enduro y descenso. Por supuesto, si quieres hacer carretera, la posibilidad está ahí. En mi caso, cada vez más consciente de que no me quiero meter en demasiados líos, he mezclado recorrido por sendero, pista y asfalto (sea este de carretera o vía itinerarios específicos para bici).
A modo de repaso rápido, distingo aspectos positivos y otros que no me han gustado tanto.
Aspectos positivos
- Mucha oferta de rutas e itinerarios específicos para bici, con buena señalización.
- Carriles bici secregados y señalización horizontal frecuente en muchos pueblos.
- Paisaje espectacular, no solo en los Alpes Julianos, sino en cualquier otra zona del país.
- Bosques inmensos que ofrecen sombra y temperaturas agradables para pedalear.
- Pistas y caminos, en general, muy bien mantenidos.
- Las pekarnas (panaderías con oferta amplia), abiertas de cinco y media o seis hasta las diez o las once de la noche, y presentes en cada pueblo, son una alternativa muy barata para meter calorías.
- Asfalto en muy buenas condiciones, incluso en zonas rurales apartadas.
- Ni el más mínimo problema con perros en las mil granjas por las que hemos pasado.
- Los millones de kapelicas tienen su punto.
- Velika Planina, el valle de Vrata a los pies del Triglav o el valle de Logar son lugares que se te quedan en la retina.
- De los alojamientos, me quedo con Dobra hiša zdravja čičarija, en Goyaki, y Gostišče Veronika en Kočevje. Encantadores por diferentes motivos.
Lo que no me ha gustado tanto
- No esperes interacción fácil con la gente local, al menos en cuanto al primer saludo. No, aquí no se saluda por defecto.
- En carretera, cierta sensación de que muchos coches aceleran en exceso.
- Demasiada gente en los lugares emblemáticos del turismo (el entorno del lago Bled y el Paso Vršič, en especial, fueron espantosos).
- Precios, por cierto, nada baratos en estos lugares.
- Los bares son de los hombres, al menos por las mañanas. Sí, he tenido la sensación de estar en un país con alguna que otra costumbre cavernícola.
- No es que «no me haya gustado», pero los tremendos conflictos bélicos de diversa índole están muy presentes. Difícil saber cómo será el futuro con ese pasado.
- La oferta culinaria tira demasiado de pizzería. Las hay a cientos.
- De los alojamientos, quizá el que más me defraudó fue el Hostelito Budkovic junto con el Hostel Museum de Koper.
Eslovenia ha sido, no hay duda, un destino muy goloso para el cicloturismo que practico. Espero que lo hayas disfrutado tanto como yo. Ya nos pondremos a escribir algún balance del viaje en estos próximos días, ¿no? Toca empezar a pensar en siguientes proyectos. Ya te iré contando.
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