Digo Sicilia, pero, para ser precisos, hay que incluir un pequeño añadido de dos jornadas extra para, desde Nápoles, subir al Vesubio y pedalear por la costa amalfitana. Creo que son más de 20 años los que me separan de mi anterior visita a Nápoles y Sicilia. Así pues, bien podríamos pensar que va siendo hora de volver por allí. Y qué mejor manera de hacerlo que en modo cicloturista. En verano desde Bilbao hay vuelo directo a Palermo, la capital de Sicilia. Me las prometía muy felices, pero la temporada finaliza ahora a comienzos de octubre. Pues bien, cuando ya casi me había dado por vencido para cicloturistear por Sicilia, caí en la cuenta de que los vuelos directos a Nápoles continuaban y que desde ahí hay barcos a Sicilia. Eso sí, necesitaba sacarme un par de semanas para que el plan resultara viable.
He conseguido una «ventana» libre de obligaciones laborales (vale, no del todo) entre el 17 y el 31 de octubre. Mi plan es volar a Nápoles y, como te decía, aprovechar para pedalear dos días por allí antes de coger un barco que, en una travesía nocturna, me lleva a Palermo, la capital de Sicilia. He decidido centrar mi ruta en la parte oeste de la isla, la que queda un poco al margen de la zona ultraturística del Etna y Taormina. Voy a mezclar costa e interior, dos mundos bien diferentes en la que era conocida como Trinacria por los griegos, o sea, «la isla de tres puntas», en referencia a su característica forma triangular y a sus tres cabos principales (Peloro, Passero y Lilibeo).

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Sicilia en octubre, una buena opción
Mi visita anterior a la isla me dejó dos grandes recuerdos: el Etna y el Valle de los Templos. Del Etna recuerdo especialmente, además de su tremenda silueta y la zona alta, un recorrido en tren que nos encantó: la Circumetnea. Es un línea histórica que opera desde finales del siglo XIX y que también se conoce popularmente en la zona como Littorina. Recorre aproximadamente 110 kilómetros y pasa por campos de lava, paisajes volcánicos, viñedos, huertos de pistachos y pueblos tradicionales situados en las faldas del Etna. En cuanto a nuestra visita al Valle de los Templos, cerca de Agrigento, el recuerdo se me nubla por el calor que pasamos allí. Supongo que nos coincidiría con alguna ola de calor. El caso es que me dejó marcado. Espero que octubre sea una época más amable para el pedaleo. Luego, por supuesto, pasará lo que pasará, que aquí nadie garantiza tiempo estable.
La segunda quincena de octubre marca una transición clara del otoño en el oeste de Sicilia (provincias de Trapani, Palermo oeste y Agrigento). El clima pasa de ser cálido y seco a ser templado, más variable y progresivamente más húmedo, aunque sigue siendo muy agradable comparado con el resto de Europa.
No suena mal, ¿no? Supongo que algún día tocará mojarse, pero ya sabes que sarna con gusto no pica. Las temperaturas están marcadas, en buena parte, por la orografía. La costa será más amable, mientras que el interior, que en Sicilia es bastante montañoso, traerá temperaturas más frescas. Para que te hagas una idea, Caltabellotta y Enna, dos lugares donde tengo previsto pernoctar, están casi a mil metros de altitud. Por otro lado, hay dos vientos predominantes que dibujan escenarios climáticos diferentes. El mistral es el viento del noroeste que trae aire fresco y húmedo del Atlántico/Mediterráneo occidental y bajadas de temperatura, cielo nuboso o lluvias y oleaje en las costas expuestas, como San Vito Lo Capo o Trapani. En el otro extremo, el siroco es el viento del sudeste, cálido y seco, que proviene del norte de África. Cuando sopla, las temperaturas suben varios grados. Este viento, además, arrastra polvo o calima en suspensión, con un ambiente pesado, pero muy templado.
Comprender la historia y la geografía
Si de Eslovenia decíamos que nos regala paisajes espectaculares, pero que también un complejo mosaico histórico y cultural de influencias germánicas, eslavas y mediterráneas, qué decir de Sicilia, una isla –la más grande del Mediterráneo– que ha recibido la visita histórica (más o menos belicosa) de griegos, romanos, bizantinos y árabes, normandos, españoles y franceses. Y si te fijas en el siciliano, el idioma que coloquialmente se sigue hablando, resulta ser una lengua romance que desciende del latín vulgar , con influencias del griego, árabe, francés, provenzal, alemán, catalán y castellano. Todo esto, por cierto, en una isla que cuenta con el Etna, el volcán activo con mayor altitud de Europa, como testigo del paso de los tiempos.
Sicilia se convierte enseguida, en cuanto profundizas un poco, en varias Sicilias: costa e interior, la zona de influencia del Etna y el resto de la isla, regiones turísticas y otras no tan afectadas por este fenómeno contemporáneo, norte y sur, isla principal y archipiélagos varios… y podríamos continuar con versiones y versiones de Sicilia. Claro que, si preguntáramos por Sicilia a una persona normal (sea esto lo que sea), supongo que el Etna –mientras escribo estas líneas está en erupción– y la mafia se llevan la palma. Luego podrían seguirle Taormina y otras zonas turísticas de postal o también los importantes yacimientos arqueológicos. Quizá Lampedusa y el drama de la emigración podrían ocupar, además, un triste primer plano. Sí, si te pones a mirar Sicilia y tienes solo 11 días para pedalear por allí, no queda otra: hay que elegir qué sí y qué no. Y ojo, porque el que mucha abarca, poco aprieta.
Por supuesto, decir Sicilia es decir (también) mafia: la Cosa Nostra. Aunque los años duros parecen haber quedado atrás, en cierto modo se intuye omnipresente en la sociedad siciliana. Hoy la brutalidad se ha desviado hacia la ‘Ndrangheta calabresa o la Camorra napolitana, pero la Cosa Nostra ha evolucionado, según los analistas del fenómeno, hacia otro modo más inmersivo. Parece haber adoptado un perfil más bajo, aunque continúa activa mediante sus conexiones con su mafia hermana de Estados Unidos y su ubicuidad a través de la extorsión (el famoso pizzo), la contratación pública y su infiltración en la administración local. En el diseño de la ruta incluimos Corleone como uno de los lugares de pernoctación, muy cerca de Prizzi. Son lugares que enseguida evocan cine y literatura. La trilogía de El Padrino y El honor de los Prizzi han sido, por ejemplo, grandes éxitos cinematográficos.
La previsión de etapas
Puestos a elegir, como te decía, hemos elegido la zona oeste de la isla y mezclamos costa e interior. La idea es hacer dos etapas en Nápoles y otras once en la isla, en sentido antihorario. El Vesubio y la costa amalfitana harán de antesala a la ruta siciliana. Desde Nápoles, el barco me deja en el puerto de Palermo. Una primera etapa nos llevará hasta Partinico y una segunda hasta San Vito Lo Capo. Seguiremos la línea de costa hacia Marsala y Marinella, cerca del yacimiento arqueológico de Selinunte. La quinta etapa proporciona ya una primera experiencia de pedaleo por el interior con final en Caltabellota. Volvemos hasta la costa para pasar por Porto Empédocle y saludar al comisario Montalbano, el personaje de las novelas de Camilleri. A partir de aquí nos adentramos definitivamente en el interior, con un primer destino en Racalmuto para presentar nuestros respetos a Leonardo Sciascia, uno de los escritores, ensayistas y políticos italianos más influyentes del siglo XX… y autor también de novela negra. Las cuatro siguientes etapas continúan hacia el interior. Primero, compartiendo trazado con la Sicily Divide, para acercarnos a Enna y su famosa catedral y luego para tomar el pulso a pueblos pegados a una orografía muy accidentada. La previsión es hacer noches en Cammarata y Corleone, para terminar con una etapa que nos devuelve al punto de partida en Palermo, jugando en ocasiones con el trazado de la Magna Vía Francígena.
Literatura siciliana
Añadimos, además, algunas referencias literarias y otras relacionadas con la mafia. Para un entusiasta de la novela negra como quien escribe este artículo, Andrea Camilleri, nacido en Porte Empedocle, cerca de Agrigento, es un referente fundamental. Su comisario Montalbano comparte podio mediterráneo con Pepe Carvalho, de Manuel Vázquez Montalbán. Bueno, podríamos incluir aquí también a Kostas Charitos, el policía protagonista de las novelas del griego Petros Markaris. Las conexiones entre Montalbán y Camilleri son más que evidentes. Montalbán, autor; Montalbano, personaje de Camilleri. ¿Algún porqué? Pues sí, Camilleri siempre se sintió admirador de Vázquez Montalbán. Así pues, su personaje juega con el nombre del que fue novelista gallego afincado en Barcelona, y hasta le pone a leer de vez cuando novelas de Pepe Carvalho. En Sicilia la novela negra nos da juego. Porque no solo de Camilleri vive la isla.
Otra referencia que no puede faltar es El Gatopardo, una de las obras cumbre de la literatura italiana del siglo XX, escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa. La historia de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina (apodado «El Gatopardo» por el felino de su escudo de armas) explica cómo el viejo orden feudal se desmorona ante la llegada de la modernidad, la burguesía y la nueva Italia unificada. En la novela, Tancredi Falconeri, el ambicioso y pragmático sobrino del Príncipe entiende que para sobrevivir hay que adaptarse a los nuevos tiempos y aquí nace el que ha llegado a nuestros días como principio del «Gatopardismo». Tancredi dice aquello de que «si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie». Real como la vida misma, ¿no te parece?
Cómo seguir el viaje
En lo que viene a ser una costumbre de muchos viajes cicloturistas, publicaré una crónica diaria con algunas fotos. Además, iré subiendo todas las que haga a un álbum de Google Fotos. Difundiré las crónicas a través de Instagram y Facebook. Emplearé dos etiquetas: #SiciliaEnBici y #cicloturismo. Más adelante es posible que publique un ebook. Por cierto, tengo pendientes los de las otras dos rutas de este año: la Nacional 2 en Portugal y Eslovenia. A ver si me pongo con ellos, que se me está pasando el arroz ;-)
Imagen generada con IA de Google.
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