Genís Roca es un tipo al que uno respeta mucho. Muchísimo. Al margen de que sea un estupendo comunicador –hay voces tranquilas que generan confianza y la suya es una de ellas–, su clarividencia para aportar luz en la comprensión de la tecnología en la sociedad contemporánea es digna de reseñar. Él siempre juega con los tiempos, con la perspectiva, y lo hace con un discurso de fondo en el que aporta argumentos para apreciar un progreso social no exento de incertidumbre.
Hace poco ha publicado un librito que puedes leer en hora y media. Durante las pasadas vacaciones de Navidad, entre turrón y turrón, con los nietos revoloteando alrededor, lo leí. Lo subrayé, como siempre. Os dejo algunas citas. Por cierto, Asier Gallastegi también ha dejado su particular reseña.
La tecnología digital, tan simple, tan revolucionaria.
Los ordenadores se limitan a eso, a realizar un increíble número de cálculos a una velocidad impresionante, pero lo único que hacen es contar unos y ceros. […] El nuevo alfabeto es la matemática; las herramientas de escritura son los ordenadores, e internet es la nueva biblioteca, entendida no solo como un sitio en el que se guardan los libros, sino como un lugar donde se estudia, se aprende y se genera conocimiento.
Tenemos a nuestra disposición lo que nunca antes hubo. Pero Sennett vio la botella medio vacía hace tiempo y dijo que corremos el riesgo de ser irrelevantes.
Hoy en día, estamos ya en otra dimensión: cualquier persona o empresa puede hacer públicos, a nivel planetario, textos, vídeos, sonidos y datos. Todo el mundo puede publicar y compartir. Lo complicado es lograr cierta relevancia, pero la humanidad jamás había tenido a su disposición tantos creadores ni contenidos. Nuevas maneras de colaborar, de trabajar, de aprender y de vivir.
Y ahora sí, ahora la tecnología se sienta en la mesa en la que se toman las decisiones.
Una nueva generación de software, basada en el análisis de grandes volúmenes de datos, que, más allá de generar textos o imágenes, lo que hará es participar en la toma de decisiones. […] ¿Será un programa informático quien decidirá si nos dan o no una hipoteca?, ¿si tenemos o no razón en un juicio?, ¿el precio de nuestro seguro?, ¿el aprobado o el suspendido en los exámenes de nuestros hijos? ¿Qué papel va a tener el software en nuestras vidas?
Velocidad tecnológica que se topa con nuestra terca necesidad de comprender y asimilar.
Todo va muy deprisa, pero no tan rápido como podría parecer. Por un lado, está la velocidad de desarrollo de la ciencia y la tecnología y, por otro, el ritmo de adopción por parte de las personas, los negocios y las administraciones.
Empresas, organizaciones, cultura o sociedad que ya no son lo mismo que antes.
Estamos incorporando un conjunto de tecnologías que afectan no solo a nuestro modelo productivo, sino también a nuestro sistema científico y de conocimiento, a los mecanismos de poder y convivencia y, por ende, a nuestra cultura y sociedad.
Estamos ante un cambio de era, una idea que Genís repite a modo de mantra tibetano.
La humanidad vuelve a atravesar un proceso de transformación económica, cultural y tecnológica que desembocará en un nuevo modelo de sociedad. Lo digital transforma la educación, el comercio, la movilidad, el ocio, la política, la economía y la cultura. […] Somos hijos de la sociedad industrial y padres de la digital, y nos toca ir acompañando el fin de una y la progresiva puesta en marcha de la otra. Debemos hacerlo vigilando el ritmo, porque la industria ya no sirve para todo, pero lo digital tampoco, todavía.
Europa, la vieja Europa, cuestionada por poner en el centro a la ciudadanía. Quién lo iba a decir.
No se trata tan solo de economía y tecnología: como siempre, también están en juego los preceptos sociales y morales bajo los que funcionará el mundo. Estados Unidos considera que la tutela de los datos es cosa del mercado, mientras que China cree que esa labor corresponde al Estado. Europa propone que la tutela esté en manos de la ciudadanía. […] La nueva sociedad digital está aumentando de manera vertiginosa el número de personas gestionadas desde un mismo centro de poder.
¿Quién gestiona todo esto en las organizaciones?
De nuevo, el factor humano es clave: la llegada de la IA es un reto que incumbe tanto al área de tecnología como al de recursos humanos. Tras décadas de transformación digital, la tecnología ya está presente en la mayoría de los flujos de trabajo. Y, si ahora queremos dotarlos de IA, deberemos capacitar a nuestros equipos. La formación siempre es importante. Pero ahora, además, es urgente. […] Si 2024 fue un año de experimentación, a partir del 2025 ya es momento de aplicar la inteligencia artificial de forma sistemática y ordenada en ideas realmente escalables y con impacto en el negocio.
¿Cómo debe ser la educación?
Corea del Sur anunció que quiere revolucionar su sistema educativo gracias a la IA. Es relevante, porque en la actualidad es uno de los países mejor valorados en el índice PISA. La idea, muy resumida, es que los libros de texto sean digitales y estén dotados de IA, de modo que el alumno, con el apoyo del equipo docente, pueda mantener un diálogo con los materiales y realizar un itinerario realmente personalizado.
Y el mercado laboral salta por los aires. ¿Humanos cada vez más irrelevantes?
Por eso la tecnología nos resulta cada vez más inquietante. Cuando descubrimos algo que las máquinas pueden hacer bien, lo que nos preocupa en realidad es que nosotros nos quedamos con una opción laboral menos. […] El nuevo modelo tecnológico está provocando que la doble fórmula de reparto de sueldos e impuestos deje de funcionar, dado que las grandes plataformas digitales globales capturan mucha riqueza con pocos trabajadores, y con menos todavía en nuestro territorio en concreto. […] Google tiene menos de cuatrocientos trabajadores en toda España y un ridículo capital social de tres mil seis euros. Así pues, resulta bastante evidente que las empresas digitales pueden ganar mucho dinero en nuestra casa sin apenas contratar a gente ni pagar muchos impuestos. […] En la actualidad, se puede operar en España, pero tributar en Irlanda. La sociedad digital necesita un nuevo contrato social, y Europa, un nuevo pacto fiscal.
Además, un mensaje que en este mismo blog has podido leer en numerosas ocasiones: el trabajo pierde centralidad en nuestras vidas, el trabajo está en descomposición.
Muchos jóvenes ya no quieren explicarse a través de su trabajo, aunque tengan uno, porque es un ámbito demasiado débil como para convertirlo en el centro de su vida.
El mensaje central de Genís, de evolución a revolución. Incomodidad y cuestionamiento de nuestros modelos mentales.
Mientras que la transformación es un cambio producido a partir de lo que había antes, es decir, una evolución, la revolución es un cambio contra lo que había antes. […] Somos seres vivos y, por lo tanto, tenemos capacidad de cambiar. Pero lo que nos diferencia del resto de especies es la capacidad de imaginar escenarios que revolucionan todo lo existente y, además, entender que el enfrentamiento es otra fase del proceso. La evolución pide pactos, mientras que la revolución asume e incorpora el hecho de formar parte de un conflicto. […] Computación, chips, internet, algoritmos o inteligencia artificial no forman parte de una transformación digital, sino de una revolución digital. Se deberá enfrentar el modelo anterior, el surgido de la Revolución Industrial, que ha ordenado el mundo durante los últimos trescientos años. Nos encontramos ante la oportunidad de explorar un nuevo horizonte radicalmente distinto y que, por lo tanto, generará conflictos.
Una pequeña hoja de ruta para manejar la IA en nuestras organizaciones.
En resumen: promover su uso, aflorar los casos ya existentes, inventariar las oportunidades, ordenarlas según las prioridades, asignar presupuesto sin perder de vista la rentabilidad y, en especial, gestionar los estados de ánimo, porque dejaremos gente decepcionada o incluso ofendida. […] Los responsables de informática de todas las organizaciones deberían estar llamando a los fabricantes para conocer sus planes. ¿Están previstas nuevas versiones con IA? ¿Qué podrán hacer? ¿Cuándo estarán disponibles? Y, por encima de todo: ¿a qué precio?
Con apoyo externo para comprender mejor de qué va todo esto.
Es decir, en ciertos casos hay aspectos que sobrepasan el conocimiento existente en el equipo directivo. En una situación así, una opción sería crear un consejo asesor externo de acompañamiento en la toma de decisiones en esos momentos iniciales un poco confusos, tanto para aclarar conceptos como para seleccionar nuevos proveedores. Ahora mismo, quienes hablan de IA utilizan los mismos términos y conceptos, y es complicado distinguir los recién llegados de los que realmente entienden del tema, porque todo el mundo se expresa igual y con los mismos ejemplos. [ …] Las compañías deben hacer todo lo posible para identificar aquellos inquietos que están experimentando, conocer las pruebas que están realizando y elevar rápidamente a proyecto compartido las mejores ideas.
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