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La Eslovenia ultraturística
Cuando estaba diseñando este viaje tenía mis dudas sobre si pasar o no por esos lugares que aparecen en todas las guías turísticas de Eslovenia. Me sucedía, por ejemplo, con el lago Bled, las cuevas de Škocjan y Postjona, el castillo de Predjama, o el casco histórico y el castillo de Liubliana. Finalmente he dejado de lado la capital, por donde no voy a pasar y también las cuevas de Škocjan. Los demás me los estoy tragando con algún que otro refunfuño. Y es que con el paso del tiempo cada vez llevo peor las multitudes. Y ya sabes, el verano por aquí equivale, como en tantos otros lugares, a un exceso de turistas en según qué sitios. Conste que siempre digo que yo también contribuyo: cuando veo masificación no voy a ser tan hipócrita de no caer en la cuenta de que yo mismo contribuyo al fenómeno. Porque ahí estoy; uno más que suma al problema. Hoy ingiero ración doble de turisteo: ayer cuevas de Postjona y hoy castillo de Predjama. Respira hondo, Julen.
La cueva de Postjona
Vente, que nos bajamos al corazón de la meseta kárstica, el lugar exacto que dio nombre a este tipo de relieve en todo el mundo. Vamos a visitar las cuevas de Postojna. Te he cogido entrada para la última visita que hacen por la tarde, a las seis. Así que tenemos que estar allí puntuales. Dejamos la bici a buen recaudo en el Bed and Breakfast donde pasaremos la noche. No te olvides coger algo de abrigo, que allá abajo hace fresco. La temperatura se mantiene constante a unos diez grados durante todo el año con una humedad del 98%, un contraste radical con los más de treinta grados del verano esloveno. Uno que es previsor se trajo el plumífero. No pesa nada y apenas ocupa espacio en la mochila. ¡No veas cómo lo he agradecido!

Llego media hora antes para tomar contacto con lo que ofrece la cueva de Postjona. Alrededor de la entrada todo lo que puedes esperar: hotel, sitios para comer de gustos y precios variados, tiendas de souvenirs, parkings generosos, un espacio expositivo. Pues eso, compramos un dedal de recuerdo para la colección de mi madre. El precio, lógicamente, de lugar turístico pro.Hacemos cola para entrar. Calculo unas cien personas para este último turno del día. La experiencia comienza de una forma espectacular a bordo de un pequeño tren eléctrico que nos introduce en las profundidades de la tierra a lo largo de un recorrido inicial de ¡más de tres kilómetros! Resulta agradable sentir el viento fresco en la cara mientras el convoy serpentea entre pasadizos estrechos y salas monumentales iluminadas. Es el único lugar del mundo con un ferrocarril subterráneo de doble vía en una cueva kárstica, una obra de ingeniería que se desarrolló en 1872, primero, eso sí, con tracción humana. Los guías eran quienes empujaban pequeños vagones para dos personas.

Al bajarnos del tren, el recorrido continúa a pie por un camino perfectamente acondicionado de kilómetro y medio. Las visitas son así, en grupo, y con guías supervisando que nadie se desmande. No se puede emplear flash y tampoco tocar nada de nada. A pie captas enseguida la escala de este gigante subterráneo. Es la cueva visitable más grande de Europa, con 24 kilómetros, aunque la visita, claro está, cubre solo una pequeña parte.


Caminamos entre miles de estalagmitas y estalactitas calcáreas excavadas pacientemente por el río Pivka, el responsable último de que esto exista. Solo le ha llevado millones de años. La joya de la corona de la visita es, sin duda, el Brillante, una estalagmita de cinco metros de altura de un color blanco cegador que se ha convertido en el símbolo indiscutible de estas cuevas.

Aunque parezca curioso, la biodiversidad de este ecosistema es asombrosa. Alberga decenas de especies endémicas que han evolucionado en la más absoluta oscuridad. Durante la caminata, tenemos la oportunidad de observar de cerca en un gran acuario al habitante más famoso del subsuelo esloveno: el olm es un vertebrado cavernícola, de cuerpo alargado y piel translúcida que parece un auténtico dragón en miniatura y es único de estas regiones kárstica. Se llama Proteo o pez humano. ¿Humano? Resulta que llegan a vivir cien años… y pueden estar sin alimentarse durante diez. Vaya con el bichito.En fin, un lugar mágico, desde luego. Finalmente, cruzamos la Sala de Conciertos, una cavidad inmensa capaz de albergar a miles de personas y famosa por su acústica perfecta. En la tienda anexa hay fotos antiguas muy bonitas. Incluso hubo un servicio postal aquí, bajo tierra.

Salimos de nuevo a la luz del día mientras el pensamiento se queda pegado a esta inmensa riqueza natural escondida bajo la no menos enorme superficie forestal de este país. Bueno, pues ya hemos visitado la cueva de Postjona. Ah, conste que por la zona existen otras alternativas de naturaleza subterránea que seguramente sufrirán menos aglomeraciones: la cueva de Pivka (Pivka Jama) y la cueva negra (Črna Jama). Están conectadas todas ellas al mismo sistema, el del río Pivka, pero, por lo que leo, se visitan a pie con linternas y guías en grupos pequeños. Vamos, que parece una experiencia de espeleología mucho más salvaje y natural.
El pueblo de Postjona
Aunque eclipsado por su cueva, Postjona también luce otros atractivos. Nosotros, tras la hora y media de visita a la cueva, no tenemos mucho tiempo, la verdad. Me hubiera gustado echar un vistazo al museo de Notranjska (Notranjski muzej Postojna), que alberga la exposición «Muzej krasa» (Museo del Karst).

Está considerada la muestra más completa de Europa sobre los fenómenos kársticos. Entiendo que es el complemento perfecto a la visita de la cueva para entender mejor todo este fenómeno natural. El pueblo cuenta además con su barrio antiguo, Majlont, que queda justo a los pies de la colina Sovič. Se caracteriza por sus calles estrechas, empinadas y casas muy agrupadas de arquitectura tradicional. En la cima de la colina quedan las ruinas de un antiguo castillo medieval. Te suena de otros pueblos eslovenos, ¿no?Paseo un poco y doy con la Plaza Mayor (Titov Trg), el corazón de la vida social del pueblo. Remodelada con un estilo moderno, pero rodeada de edificios históricos, es un buen lugar para sentarse en una terraza a tomar un café, comer o probar los helados locales sin los precios inflados de los restaurantes que están pegados a la entrada de la cueva. El restaurante Proteus rinde homenaje al bichito.

Hacia el castillo de Predjama
La hora oficial para abrir las pekarnas (panaderías) que están por todas partes es a las 5:30 o a las 6:00. Así pues, no hay problema para desayunar pronto. Las hay con máquina de café y sin ella, con unos pocos asientos o sin ellos. Pero son una solución para ingerir calorías cuando el sol casi aún no ha salido. Es lo que hago en Postjona. Pasadas las seis de la mañana no veáis el movimiento que hay en torno a la pekarna.
Tras el desayuno, la ruta, casualidad, me lleva junto a la entrada de la cueva para salir del pueblo. Nada que ver con la marabunta de ayer, claro está. Me espera, no obstante, a poco menos de diez kilómetros, otra de las referencias turísticas de Eslovenia: el castillo de Predjama. Esta vez no voy a hacer la típica visita, sino que solo quiero acercarme hasta allí para contemplar esta curiosidad arquitectónica, encajada en plena roca. Como voy pronto, espero no encontrar a las hordas de turistas ya instaladas en el lugar de los hechos.
Al de poco de salir de Postjona encuentro el desvío a la cueva de Pivka jama. Cruzo el pequeño pueblo de Zagon. Después, la carretera se interna en el bosque. Cojo un desvío por a la izquierda. Una señal avisa: razen za stanovalce, lastnike parcel. dostavo in kom. vozila. Doy por sentado que a estas alturas de ruta lo entiendes perfectamente: Excepto residentes, propietarios de parcelas, vehículos de reparto y comerciales. Muy bien, ya veo que el idioma esloveno no tiene secretos para ti. El caso es que tú y yo, en bici, podemos pasar. Un cartel azul dice que es la ruta 2. Venga, vamos, que no queda nada para llegar al castillo. Enseguida llegamos a la carretera que le da acceso.

Entramos en la zona cero del castillo, dotada de las clásicas infraestructuras para satisfacer el alma del turista. Leemos RAZEN za stanovalce, dostavo, komunalna in intervencijska vozila ter gostilno POŽAR. ¿Qué? Lo pillas, ¿no? Esta vez creo que no hace falta que lo traduzca. No hay problema, es pronto y no se ve demasiada gente. Nos aproximamos al castillo, que hay que fotografiarlo, como manda el manual de instrucciones del moderno cicloviajero.


Pues sí, de repente, ahí está: una fortaleza colgada a más de ciento veinte metros de altura, incrustada literalmente en la boca de una enorme cueva kárstica. Es el «castillo en una cueva» más grande del mundo y un prodigio de la arquitectura militar que desafía a la gravedad. El patrimonio arquitectónico de este país no deja de sorprender, la verdad. Ver cómo estos muros de piedra del siglo XII se funden de manera perfecta con la roca viva es una experiencia visual potente.
Por supuesto, el castillo lleva adjunta su correspondiente leyenda, sea esta real, inventada o mediopensionista. El tipo que la protagoniza es el caballero Erasmo de Predjama, una especie de Robin Hood local del siglo XV. Según parece, resistió el asedio del ejército imperial durante un año gracias a un secreto que solo la geografía kárstica podía ofrecerle: una red de galerías subterráneas ocultas detrás de la fortaleza que le permitían salir a buscar comida e incluso burlarse de sus sitiadores lanzándoles cerezas frescas. Pero, al final, la traición de un sirviente desveló su único punto débil, el baño, terminando con su vida de la forma más prosaica posible. Si es que no se puede fiar uno de los lacayos.Tragicomedia y surrealismo se incorporan a la leyenda. El malvado criado, compinchado con los sitiadores, esperó el momento idóneo y encendió una linterna para indicar que el caballero se dirigía al lugar más desprotegido del castillo: el retrete. En ese instante, una certera bala de cañón impactó contra los muros del baño, sepultando a Erasmo en el momento más vulnerable de su intimidad. Punto final. Un poco indigno para un caballero, ¿no te parece?
Viramos hacia el sur
Cumplida la obligación de visitar el castillo de Predjama, nos dirigimos hacia el sur. Lo hacemos por una pista que sale al lado del castillo. Toca una buena sesión de empujing a pie con la bici, no tanto por la pendiente, sino por el estado de la pista, muy rota y con piedra suelta en abundancia. Saludamos primero a un runner que va apretando por el sudor que le acompaña y luego a una señora que, sonrisa en los labios, nos obsequia con el clásico dober dan.
La pista se dirige hacia Landol, pueblo al que entramos junto a su iglesia de San Nicolás y su cementerio anexo. Continuamos por una zona con alguna que otra pequeña loma y cruzamos por debajo de una autopista. La señalización horizontal en la carretera para hacer notar a la comunidad ciclista brilla como en tantas otras ocasiones. Algo a destacar, en general.


Enseguida nos sale al encuentro Orehek, que luce iglesia y ruinas de un castillo. Otro pueblo más al sur, Prestranek, también saca a pasear sus ruinas, pero que en esta ocasión han sido reutilizadas como centro hípico. El centro del pueblo nos queda a la izquierda. Finalmente en el siguiente pueblo, Silce, conectamos con una carretera principal, la número 6. Cafelito al buche.
Vamos a pedalear por este carreterón (con carril bici) solo durante un pequeño tramo, ya que en Pivka tomamos la 404. Avanzamos por una llanura con grandes prados y alguna que otra iglesia pegada a su correspondiente cementerio. y


Tras una bajada muy agradable por una zona arbolada y con varias curvas de herradura llegamos a Ilirska Bistrica, en el corazón de la Carniola Interior. Este es un enclave estratégico, lugar de paso del que doy fe por el tráfico que pasa por su carretera. Descansamos otro rato y nos avituallamos porque el perfil de los kilómetros finales es el que acumula el desnivel.
Luego de dejar atrás Ilirska Bistrica, volvemos a encontrarnos con la carretera número 6 y de nuevo es para pedalear por ella otro corto tramo. Tenemos que encarar la parte final de la etapa. Entramos en zona boscosa en dirección hacia Podgrad. Pasamos bajo las vías del tren para encontrarnos con una explotación avícola. Seguimos. Ánimo, que solo nos quedan unos 25 kilómetros.


Vamos encontrando pequeñas aldeas: Studena Gora, Pavlica, Sabonje, Račice… hasta que finalmente llegamos a Podgrad. Me he venido arriba en Studena Gora. Ya sabes: gora gora… pues sí que estaba arriba. He esperado dar con Studena Behera, pero lo habían quitado. Ah, y hemos llenado el botellín en ese sitio donde nunca falla: en la fuente del cementerio.


Salimos, otra vez, a la carretera de las carreteras. Creo que este es el tramo que he visto más saturado de tráfico en mi periplo esloveno (si quito los atascos del lago Bled). Claro que hay varias razones para este volumen. Hablamos del principal corredor hacia la costa croata (Kvarner e Istria), un destino de vacaciones preferente para muchos centroeuropeos. Ademas, aquí se genera un «efecto embudo»: de autopista (al norte) se pasa a carretera convencional. Y, por último, se añade el transporte de mercancías y tráfico pesado. Total, seis kilómetros para olvidar, a 35 grados, en subida durante bastante rato, sin arcén y con tráfico intenso. Precioso el cicloturismo.
Paramos a comer en Obrov, con estupendas vistas al tráfico. Tras la ingesta sólida y líquida, seguimos las indicaciones hacia Golac por la 630 para afrontar los últimos seis kilómetros del día. Enseguida comienza el ascenso final, primero con una pendiente muy llevadera. Enfrente se ve una cadena montañosa. ¿Será ya Croacia? Porque –spoiler– mañana tenemos la intención de pedalear un tramo por el país vecino del sur.
Dejamos un desvío a la izquierda hacia Poljane y llegamos a Golac. Sorprende un edificio muy señorial a la entrada. Cerca queda la iglesia y un restaurante que ofrece también alojamiento. Solo nos queda poner una sonrisa y afrontar la rampa final hacia la aldea de Gojaki donde queda nuestro hotelito. Tras el esfuerzo, un giro a la derecha nos introduce en un tranquilo valle. Ahí está. Fin del pedaleo por hoy.
Datos e información útil
- Kilómetros totales hasta esta etapa: 1409
- Metros de desnivel acumulado hasta esta etapa: 23954
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