18 Kočevje – Postjona #EsloveniaEnBici

Pedaleamos por el fondo de un lago que a veces lo es y a veces no

by Julen

Gostišče Veronika

Han sido dos noches muy agradables aquí en la Gostišče Veronika en Kočevje. Me encantan los alojamientos que cuentan detrás con su particular personalidad y su historia. En la web de este en el que me hospedado explican lo siguiente:

La villa Sajovic es uno de los ejemplos más característicos de la arquitectura modernista en la región de Kočevje y una de las pocas casas de la ciudad cuyos propietarios eran eslovenos. Por su aspecto general, es también una de las pocas construcciones modernistas conservadas en Eslovenia. La casa fue construida en 1909 al estilo de las villas históricas del siglo XIX. Su arquitecto se inspiró en un pabellón de caza real desconocido en Suecia. Fue construida por Uršula Vitoslava Kajfež (1883-1972), hermana del famoso empresario esloveno Anton Kajfež de Nove Selo. Su primer marido, el terrateniente Ludvik Nosan de Gotenica, murió de tuberculosis al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

En septiembre de 1915, la acaudalada viuda se casó de nuevo con el abogado Dr. Ivan Sajovic (1884-1954), quien más tarde sería alcalde del municipio de Kočevje (1924-1927). Tras la muerte de Uršula Sajovic, su hija Zlata Nosan (1906–1995), fruto de su primer matrimonio, vivió en la villa y alquiló las habitaciones del ático.

La relación original entre el diseño arquitectónico y el jardín delantero se vio significativamente afectada por la construcción del terreno adyacente después de 1945. La autenticidad exterior de la villa, con su valla original, se complementa con la carpintería modernista conservada y gran parte de la decoración interior contemporánea. Esta última fue adquirida por el Museo Regional de Kočevje en 1999.

La villa fue comprada en 2003 por el empresario de Kočevje Janez Artač, quien, de acuerdo con las directrices de protección de monumentos del Instituto para la Protección del Patrimonio Cultural de Eslovenia, OE Ljubljana, la convirtió en un restaurante con habitaciones de categoría superior.

Moscas que no falten

Una cena estupenda en un restaurante cercano a mi alojamiento, el Tri zvezde. Muy recomendable. ¿Qué comimos? Un risotto del bosque de Kočevsko con setas, acompañado además de unas finas lonchas de jamón de oso, nueces y queso de cabra local. Eso si, ¿qué podía salir mal? Un ejército de moscas que en formación de ataque inmisericorde se dedicó a estropear mi suculenta cena. Se ve que compartieron el gusto conmigo y decidieron que el risotto también era su plato. Las que no buscaban descaradamente comida de mi plato, se posaban en brazos, piernas o cabeza. ¡Qué cosa esta de las moscas! No tengo datos, pero parece que su adaptación a cualquier entorno es excelente. Algo habrá que aprender de ellas. Digo yo, ¿no?

En marcha

Tras un estupendísimo desayuno (sin una sola mosca a la vista), nos ponemos en marcha hacia Postjona, uno de esos lugares que suele figurar en el top ten de atractivos turísticos eslovenas. Pero no adelantemos acontecimientos. Cada cosa a su tiempo, suave suave.

Ya te comenté que salíamos hoy por la carretera por donde entramos ayer en Kočevje al terminar nuestra ruta circular. Los primeros veinte kilómetros son prácticamente llanos, con una pequeña tendencia ascendente. Hasta no pasar Sodražica no empiezan las hostilidades. Un poco antes, a la altura de Ribnica, dejamos la 106. El día está bonito. Lástima de tráfico y de algún que otro macarra al volante.

Cruzamos el río Bistrica y cogemos la carretera que lleva a Jurjevica y luego a Sodražica.

A partir de aquí encaramos un puerto de montaña para salvar 350 metros en 5,5 kilómetros con una pendiente media del 6,3%. Garmin, en su sistema de clasificación de los ascensos, dice que es de segunda categoría. Mucho me parece. Comienza el festival de abetos de la jornada de hoy.

El castillo de Snežnik

Continuamos por la misma carretera, a través del bosque, hasta Hrib-Loški Potok. Ya nos hemos ventilado 35 kilómetros. Se abre un valle paradisíaco ante nuestros ojos

Tras el pueblo, volvemos a los abetos, pero enseguida encontramos de nuevo civilización: una pequeña agrupación de diversas aldeas en cuyo territorio se esconde el castillo de Snežnik, una auténtica joya patrimonial eslovena. Queda en el municipio de Loška Dolina, cerca de Kozarišče. Resulta especialmente fotogénico. Para llegar a él tomamos un pequeño desvío.

Su origen se remonta al siglo XIII y lo particular, teniendo en cuenta los destrozos de las diversas guerras acontecidas por esta parte del planeta, es que apenas ha sufrido daños relevantes. Hoy en día es el Museo Nacional de Eslovenia. Por fuera, presume de un blanco imponente que se refleja de manera pacífica en el ribazo de un estanque habitado por patos y truchas.

Los elementos renacentistas y barrocos, fruto de reformas sucesivas, han quedado casi ocultos en su actual fisonomía romántica, con torres y murallas exteriores, consolidada en la segunda mitad del siglo XIX. Aquí es cuando la familia principesca alemana de Schönburg-Waldenburg lo adquiere como residencia de verano y pabellón de caza. En vez de apartamento en Torrevieja, se ve que en el Un dos tres les tocó castillo romántico. Esa suerte que tuvieron.

El entorno natural que rodea la fortaleza contribuye también, no hay duda, a su encanto. Entro por un camino que conduce a un rústico puente de madera y permite otras vistas del castillo.

El lago de Cerknica: a veces sí, a veces no

Dejamos atrás el castillo, seguimos entre bosques, tierras de labor y pequeñas aldeas hasta que nos topamos con otra curiosidad. Esta vez nos es patrimonio arquitectónico, sino natural: el lago intermitente de Cerknica. No hay duda, es un fenómeno geológico fascinante. Según la estación del año, puede contemplarse como un enorme valle verde donde pastan los animales o como ¡el lago más grande del país!

El secreto de este lugar reside en la naturaleza kárstica del subsuelo de Eslovenia, donde el agua disuelve la roca carbonatada creando una intrincada red de cavidades subterráneas. Durante la época de lluvias, el agua brota a presión desde las profundidades llenando la llanura, mientras que en verano el lago se vacía por completo a través de sumideros naturales, dejando al descubierto caminos perfectos para rodar sin prisa. Esta dualidad convierte a Cerknica en un laboratorio natural que ya fascinó a los geógrafos del siglo XVII y que hoy constituye un ecosistema protegido de enorme valor para las aves de la región.

Imagen de Google Street View que corresponde a abril de 2025

Os dejo dos fotos, una de la primavera del año pasado y otra de hoy, 29 de julio, que es como me lo he encontrado. Venga, vamos a pedalear, cual Moisés del siglo XXI, abriéndonos paso entre las aguas. No, claro, ahora en verano no hay agua y una ruta acompaña a los meandros del río Jezerščica. Sin embargo, mi gozo en un pozo. Como puedes leer, solo puedes pasar si eres propietario de una parcela. Y hay vigilancia, por cierto.

El río Jezerščica es uno de los componentes fundamentales del fascinante entramado hidrológico que da vida al sistema intermitente del lago. Es un curso de agua relativamente corto que ejerce una función crucial como canal de desagüe superficial del poljé, conectando la llanura kárstica con la zona del valle del pueblo de Cerknica. El Jezerščica recoge las aguas del lago intermitente en los periodos de máxima inundación, cuando los sumideros subterráneos se saturan debido a las intensas lluvias y a las aportaciones constantes de otros ríos cercanos. Una pena no haber podido acompañarlo.

Así pues, ha habido que rodear el no-lago (en esta época del año), cómo no, por un bosque de abetos.

Poco antes de llegar a Cerknica queda el Jezerski hram, el Museo y Centro de Interpretación del Lago de Cerknica. Se puede observar en vivo una demostración exacta de cómo se llena y se vacía el campo kárstico, simulando la entrada del agua desde los ríos de superficie como el Cerkniščica y el Stržen, su posterior desborde por la llanura y la velocidad con la que es tragada de nuevo por los sumideros subterráneos.

El pueblo de Cerknica suele quedar, lógicamente, eclipsado por la fama de su asombroso fenómeno natural acuático, pero el núcleo urbano ofrece un buen ejemplo de la vida rural de esta zona. Cerknica es el reflejo perfecto de esa Eslovenia verde y tranquila. Parece, en cierta forma, un lugar humilde, pero con un orden meticuloso que delata la histórica influencia centroeuropea que arrastra todo el país. No es sitio para monumentos grandiosos. Quizá por eso le transmite al cicloviajero la autenticidad del terreno. Es, no obstante, el corazón administrativo y cultural de este valle kárstico, por lo que se ve cierto ajetreo.

A la entrada del pueblo queda la iglesia de San Juan Bautista, con su cementerio al lado.

Las casas del núcleo antiguo muestran fachadas sobrias con tejados preparados para los duros inviernos de montaña. Eso sí, mantienen una cultura del carnaval potente, con tradicionales mitológicas como la bruja Úrsula, un orgullo local que define la identidad de sus habitantes durante todo el año.

El agua y los paisajes kársticos

Dejamos Cerknica para encarar los últimos veinte kilómetros de hoy. Al llegar a Podskrajnik tomamos una carretera secundaria que al de un tramo se convierte en pista de macadán. Se ve que no ha llovido hace tiempo porque… ¡vaya polvareda con cada coche que nos cruzamos!

De repente, empieza a aparecer gente por todos lados. Se suceden los parkings. Y cada coche que se mueve es un sufrimiento. Los hay que aminoran la marcha y los hay que no. La culpa de la pequeña multitud la tienen una serie de fenómenos geologicos. En primer lugar Mali naravni most, un puente de piedra que no es sino el vestigio del techo colapsado de una antigua cueva subterránea que fue erosionada pacíficamente por el agua a lo largo de los milenios. Desde el propio arco de roca, puedes contemplar cómo el río Rak fluye encajonado en el fondo del desfiladero antes de desaparecer de nuevo bajo la tierra.

Entro por un camino pero no llego hasta el arco. El camino es estrecho y creo que voy molestando con la bici. Porque, como te digo, hay gente, vaya si la hay. Te copio una foto del arco sacada de un cartel informativo allí mismo.

Casi de inmediato queda Ostanki rakovske žage, los restos de un antiguo aserradero. Lo habría ido a ver, pero tanta gente me echa para atrás. Tengo ganas de terminar con este sufrimiento de polvareda.

Finalmente salimos a la carretera, que lleva mucho tráfico. Al lado, la autopista se ve completamente colapsada. Tras una pequeña subida, nos plantamos en Postjona, palabras mayores del turismo esloveno. Mañana te cuento, que te he cogido entrada hoy para ver la archifamosa cueva a las 18h. Eso sí, toca quitar capas de polvo a la bici y hacer una buena colada.

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