17 Ruta circular por Kočevje #EsloveniaEnBici

La Carniola Blanca, el karst junto a Croacia

by Julen

Kočevje

Hoy me había reservado el día para decidir si lo dedicaba, como en Maribor, a simplemente descansar o si aprovechaba para hacer una ruta circular y conocer un poco más esta región predominantemente kárstica, la Carniola Blanca (Bela Krajina). Finalmente he optado por la opción B para no perder la sana costumbre del pedaleo diario. Luego te cuento. Déjame primero que te ilustre un poco sobre Kočevje, el lugar donde nos hospedamos ayer y también hoy.

En esta localidad viven algo más de 9000 almas, pero si contamos las de los pueblos de alrededor, con los que conforma una cierta unidad urbana, llegan a los 11000. Bueno, debes saber que cuenta con el estatus de ciudad desde el siglo XV, en concreto desde 1471. O sea, que hay nivel. A finales del siglo XIX y en buena parte del XX, se produjo un crecimiento asociado a la explotación de las minas de carbón. Ya te comenté ayer que el lago que circundamos no era sino la evolución natural de lo que antes fue el agujero excavado por las minas.

Hoy el río Rinza juega con la ciudad en un meandro que evidencia que las aguas por aquí quedan muy, pero que muy, calmas.

Sin embargo, la calma del río no nos debe engañar. Aquí, como en tantos otros sitios de los Balcanes, también creció un conflicto étnico. Ya hacia finales del siglo XIX, alemanes y eslovenos andaban a la gresca. Finalmente, los alemanes de Kočevje emigraron en masa (de octubre de 1941 a enero de 1942) a otros lugares. La consecuencia fue un cambio brusco de la composición étnica de la población.

Para continuar con desgracias, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad sufrió nada más y nada menos que 22 bombardeos que la convierten en la ciudad más devastada de Eslovenia durante esa guerra. Incluso el castillo, situado en el centro de la ciudad y construido por los Auersperg en el siglo XVII, también fue demolido. Lo que aún pervive y ha aguantado en parte el paso del tiempo es la industria maderera, alimentada por los extensos bosques de toda esta zona. También hay industria textil, química y de bienes de equipo.

Aunque, como no puede ser de otra manera, cuenta con edificios religiosos, tienes que tener en cuenta que la región de Kočevje fue la que sufrió la mayor destrucción de iglesias tras la Segunda Guerra Mundial. No fue hasta 1993 que se erigió el primer templo en la región de Kočevje después de 1945: una capilla en la plaza Kmečki trg de Kočevje. Hoy, no obstante, la ciudad cuenta con dos iglesias principales: la iglesia de San Bartolomé (que también es de los santos Fabián y Sebastián) y la del Santísimo Cuerpo de Cristo. Pero en el resto del municipio hay otras seis más y, por lo que veo, unas 30 o 40 kapelicas. Pues sí, parece que se han repuesto en cuanto a infraestructura religiosa, ¿no?

Hacia Croacia

Salimos en dirección sur. ¿Qué noto raro sobre la bici? Claro, ¡no llevo mochila a la espalda! La ligereza se nota, desde luego. Cruzamos por dos veces el río Rinza. La culpa es del meandro que forma aquí en Kočevje, como puedes deducir. La primera lo hago dejando a mi izquierda la esbelta Župnijska cerkev sv. Fabijana in Boštjana ter sv. Jerneja. Vale, vale, que todo tengo que traducírtelo. A ver si a estas alturas te vas soltando un poco con el idioma esloveno. Te hablo de la iglesia la Iglesia Parroquial de San Fabián, San Sebastián y San Bartolomé.

La construyeron entre los años 1900 y 1903 sobre los cimientos de una antigua capilla de los señores de Kočevje que ya se mencionaba formalmente en el año 1581. El diseño neorrománico corrió a cargo del célebre arquitecto vienés Friedrich Freiherr von Schmidt, responsable también de obras monumentales como el ayuntamiento de Viena. Con sus impresionantes dimensiones, llegó a ser considerada en su momento la estructura consagrada más grande de toda Eslovenia. Ahí es nada.

Cruzamos de nuevo el Rinza y poco a poco vamos saliendo del área urbana. Ahí cerca queda Croacia. Con seis kilómetros de pedaleo cruzamos por tercera vez el Rinza para decirle, ahora sí, adiós. Nace no muy lejos, rodeado por los imponentes y densos macizos forestales de Kočevski Rog. Sus fuentes se alimentan directamente de las filtraciones y los acuíferos subterráneos de esta meseta kárstica.

Continuamos un plácido pedaleo por la carretera 106. Nos desviamos por una pista forestal con el típico aviso de que lo hacemos «bajo nuestra responsabilidad». Pues sí, claro.

Cruzamos Štalcerji y dejamos a nuestra derecha el pequeño aeródromo de Vzletišče Ula Novi Lazi. Vamos a hacer un primer bucle y luego pasaremos aún más cerca de él.

Seguimos hacia Morava en busca de la frontera con Croacia, que en esta parte del país queda definida por el río Kupa. Poco antes de llegar al pueblecito de Kaptol nos metemos por el bosque a través de una estrecha pista asfaltada.

Ahora el aviso es: ojo, que no pueden pasar vehículos de más de cuatro toneladas por eje. Nuestra Orbea Oiz, de poco más de diez kilos, tiene, por tanto, permitido el paso. Pasamos Suhor y su pequeño grupo de casas que aprovechan un claro del bosque.

Poco más adelante nos encontramos con una iglesia rural en un paraje muy bonito. Es un templo dedicado al Espíritu Santo de finales del siglo XVI o principios del XVII que refleja las pautas constructivas tradicionales de la época. Estamos en Podstene pri Kostelu, a unos 350 metros de altitud, en un entorno kárstico, rodeados por masas de bosque centroeuropeo. La silueta sobria de la iglesia con su campanario ofrece un agradable el contraste entre la robustez de la geografía del interior y la paz que transmiten estos templos centenarios.

El puente de la Buena Gente

Salimos a la carretera 918 junto al río Kupa. Sí, al otro lado queda Croocia. Un cartel avisa de que durante siete kilómetros quienes conducen coches tengan cuidado con nosotros, frágiles ciclistas. Gracias. Si amplias la foto… ¡premio! Estamos en una vía del Camino de Santiago, la misma que vimos a la salida de Kostanjevica na Krki.

Estos siete kilómetros, siempre con el río pegado a nuestra izquierda, nos llevan a Fara. Pero tú y yo vamos a darnos el gusto de acercarnos al Viseći most “Most dobrih ljudi”, o sea, al “Puente de la Buena Gente”, una pintoresca estructura peatonal suspendida sobre el río Kupa. Este puente colgante se ha convertido en un símbolo de la convivencia y la conexión vecinal en el valle, uniendo la orilla eslovena con la croata en un punto donde el río actúa como frontera natural entre ambos estados. Nos acercamos hasta dar con él.

Dejamos la bici al lado y caminamos por él, balanceándonos suavemente sobre el curso del río Kupa. Según parece, la idea del puente responde a una iniciativa comunitaria y un sentimiento compartido por los habitantes de ambos lados de la frontera, quienes históricamente han mantenido estrechos lazos familiares, culturales y comerciales a pesar de las divisiones políticas y los controles fronterizos que han afectado a la región de los Balcanes. Tras estos días de encontrar múltiples señales descorazonadoras de lo que los humanos somos capaces de perpetrar, no está mal encontrar otro tipo de simbología.

Por supuesto, cruzamos a Croacia. Allí un cartel indica que es frontera estatal y que la más cercana está a 5,5 kilómetros.

Llegamos a Fara y giramos hacia el norte. Dejamos atrás el río y afrontamos una subida. Nada más comenzarla nos sale al paso la imponente Iglesia Parroquial de la Asunción de María, de estilo neorrománico, con su cementerio anexo.

Pedaleamos un pequeño tramo por pista a través del bosque con una buena rampa y salimos a la 106 de nuevo. Regresamos por ella hasta Štalcerji. Vamos con nuestro segundo bucle de esta etapa circular en torno a Kočevje.

El búnker Škrilj

En una amplia llanura encontramos el aeródromo de Vzletišče Ula Novi Lazi. Un poco más adelante nos topamos con una sorpresa. Nada haría indicar que ahí, en esa casa de la izquierda queda el bunker Škrilj.

Te copio/pego de Gemini:

El búnker Škrilj es uno de los secretos mejor guardados de la Guerra Fría en el territorio esloveno. Escondido a unos ochenta metros bajo la superficie, este complejo militar subterráneo permaneció completamente oculto a la vista del público y fuera de los mapas oficiales durante décadas. Fue construido en los años cincuenta por el régimen de la Yugoslavia de Tito con el objetivo de servir de refugio blindado y centro de comunicaciones para el mando militar y político en caso de un ataque nuclear o un conflicto a gran escala. La fortaleza cuenta con más de quinientos metros de pasillos subterráneos blindados y estancias diseñadas para permitir la supervivencia de unas cien personas de forma totalmente aislada durante varios meses. Al adentrarnos en su interior, se experimenta una atmósfera de intriga histórica fascinante, ya que se conservan los sistemas de filtrado de aire, los generadores de energía, las salas de planificación y las cabinas de comunicaciones originales de la época de la Guerra Fría. Esta región estuvo declarada como zona militar cerrada y prohibida para los civiles hasta la independencia de Eslovenia en 1991, lo que permitió que el secreto del búnker se mantuviera intacto ante el espionaje internacional.

El caso es que abrió al público en 2017. Para entrar es necesario reservar una visita guiada, ya que se encuentra en una zona de acceso controlado. Así pues, hasta hace poco, la existencia del búnker era desconocida para el público. A día de hoy, no obstante, el bosque que se extiende alrededor de este pueblo de Škrilj sigue siendo una zona militar restringida. En fin, nos tomamos un refrigerio junto a los lugareños, como si no pasara nada por aquí al lado.

Tras esta «sorpresa», nuestra ruta continúa hacia el norte hasta Rakitnica, desde donde giramos a la derecha para encarar la vuelta a Kočevje. Por aquí vendremos mañana en dirección contraria. La carretera da paso a un estupendo carril bici que indica el acceso a la ciudad a través de la ruta 69. Tranquilidad.

Toda esta parte final discurre por un terreno muy llano. La «ciudad» se hace presente poco a poco, con sus zonas de servicios tan típicas de las afueras de los centros urbanos. Nos vamos derechos hasta nuestra Gostišče Veronika, un alojamiento con un encanto especial, no hay duda.

El nombre rinde homenaje a Veronika de Desenice, de quien ya te conté su triste historia hace unos días cuando pasamos por el castillo de Celje, ¿te acuerdas?

Te iba a contar cosas del alojamiento, pero lo voy a dejar para mañana, ¿vale? Tendrás que aguantarte. Manda el guionista, ya sabes.

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