No es la inteligencia artificial, es lo que decides hacer con ella (y lo que no)

Las decisiones son nuestras

by Julen

Muy interesante la reflexión que nos plantea Santi García en su blog: IA y demanda de trabajo: más allá de la automatización. Gira en torno a una cuestión que genera análisis recurrentes y que tiene que ver con la influencia que la IA ejerce en el empleo. Lo que me ha interesado del análisis de Santi es que se aleja de las posturas deterministas y que devuelve al balón a quienes gestionan las organizaciones. Por simplificar su argumentación: no es tanto lo que la tecnología provoca, sino las decisiones de gestión que tomas a partir de lo que puedes hacer incorporándola (o no).

La tentación, desde luego, vive en el piso de arriba. La lista es cada vez más larga. ¿Qué no podemos hacer ya introduciendo IA? Además, la oleada actual muestra a una tecnología que va escalando. No juega ya solo en la liga de la robotización mecánica en nuestros talleres. No, ha subido por las escaleras y ha comenzado a aporrear la puerta de directivos y mandos intermedios. ¿Qué hacer? ¿Abrir la puerta y dejar que entre? ¿Negarnos en redondo y aludir a la esencia humana de determinadas decisiones y a una responsabilidad que nunca puede delegarse en algo llamado «máquina»?

La pregunta más relevante, por tanto, no es qué empleos desaparecerán, sino qué tipo de trabajo queremos construir en un contexto donde la inteligencia (al menos en su dimensión técnica) deja de ser un recurso escaso. ¿Qué tareas merece la pena automatizar y cuáles constituyen el núcleo del aprendizaje humano? ¿Cómo rediseñar roles sin erosionar el conocimiento tácito? ¿Cómo nos vamos a diferenciar de nuestros competidores cuando todos vamos a tener acceso a herramientas tecnológicas muy parecidas? ¿Qué decisiones organizativas convierten una herramienta en productividad real sostenible?

La organización que incorpora IA –todas, a día de hoy, no tiene sentido engañarse– se enfrenta a un buen número de encrucijadas de carácter estratégico por el simple hecho de la opción que toma. En el mundo industrial, por ejemplo, son muchos años hablando de automatizar, pero ahora, como decía, hemos pasado pantalla. Ahora la IA nos promete aumentar. Se empeña en proponer un salto cualitativo. ¿Diríamos que un cambio de paradigma? ¿La gestión, al estar mediada por IA, se transforma en algo radicalmente distinto? No sé muy bien hasta dónde llega lo de radicalmente, pero desde luego que la revolución, como diría Genís Roca, la tenemos encima.

Creo que Santi da en el clavo cuando mira a la «ética como infraestructura de confianza«.

… cuando el trabajo se rediseña, también cambian las reglas de confianza, ya que las decisiones sobre cómo se utiliza la IA pueden afectar a la percepción de justicia, autonomía y transparencia dentro de las organizaciones y en su relación con clientes y sociedad. Así, una empresa que utiliza la IA para amplificar el criterio humano puede fortalecer la confianza interna y externa. Sin embargo, una que la emplea para sustituir indiscriminadamente el juicio profesional puede erosionarla rápidamente. De nuevo, la diferencia no está en las tareas que es capaz de automatizar la tecnología, sino en las decisiones estratégicas que la rodean.

Nos jugamos mucho en las relaciones humanas que construimos (o destruimos) en función de cómo empleemos la IA. Necesitamos una IA responsable, una IA que provoque la reflexión activa sobre las personas que queremos ser y sobre cómo queremos que sea el trabajo. Hace poco, en una charla que di sobre IA y cooperativismo, este fue uno de sus ejes centrales: ¿cómo es una cooperativa en los tiempos actuales cuando siempre había presumido de que el trabajo en sí mismo iba en su ADN como factor de transformación social? ¿Los algoritmos van a ser ahora los garantes de la transformación social? Recordemos que los algoritmos y los datos en que se soportan «son ideología». 

Por último, una cita que, ahora que ando con un proyecto en el que estamos trabajando para explicitar conocimiento tácito, supone toda una carga de profundidad. Porque, sí, la IA nos ayuda a explicitar, ¿pero a generar nuevo conocimiento?

Capturar conocimiento no es lo mismo que seguir generándolo, y confundir ambas cosas puede convertir una ventaja tecnológica en una vulnerabilidad estratégica.

 


Descubre más desde Consultoría artesana en red

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.