Portugal otra vez. Creo que se me ve el plumero: me encanta el país vecino para pedalearlo. Entre las rutas principales que andan promocionando en los últimos tiempos una que destaca es la Nacional 2. La presentan como una carretera que permite intimar con ese Portugal del interior tan peculiar y repleto de un patrimonio natural y cultural fantástico. El desarrollo de otras vías más rápidas ha dejado a la N2 como una buena alternativa con un asfalto sobre el que ya no transitan tantos vehículos a motor.
Conozca el interior de Portugal recorriendo la Carretera Nacional 2 que cruza el país de punta a punta.
Desde Chaves, en el Norte y casi en la frontera con España, hasta Faro en Algarve, junto al Océano Atlántico, la más larga carretera portuguesa tiene cerca de 739 kilómetros de longitud y muchas historias que contar. Un trayecto perfecto para descubrir la cultura y el paisaje de nuestro país en toda su autenticidad.
Como podéis ver en la imagen adjunta, la promoción incluye el típico pasaporte a ir sellando a medida que avanzas en la ruta. Por mi parte, debo decir que la conocí a través de conalforjas.com y enseguida tuve claro que la iba a pedalear. Me echó un poco para atrás que se vea tanto motero en YouTube explicando lo bien o mal que le ha ido la ruta. Sin embargo, este inconveniente lo convertí enseguida en oportunidad. ¿Para qué? Para diseñar una N2 «fantasma»: sí, será el eje vertebrador de nuestro recorrido, pero ¡evitándola siempre que tengamos mejores opciones!
El sentido «oficial» de la N2 es de norte a sur. Vale, vamos a mantenerlo. Chicos buenos. Eso sí, no comenzaremos en Chaves, sino en Ourense. En la primera etapa cruzaremos la frontera. Espero que lo podamos hacer por una de las rutas del contrabando. Para qué usar el asfalto pudiendo colarnos en Portugal cual forajidos a dos ruedas. Emplearemos en esa primera etapa también tramos del Camino de Santiago Interior, que es el que viene de Portugal.
En Chaves empieza la N2. La intención es combinar tramos de esta carretera con otras vías alternativas, sean ecopistas (nuestras vías verdes), pistas, caminos o carreteras secundarias. O sea, que, como decía, lo nuestro va a ser una N2 «fantasma». La veremos de vez en cuando, pero con libertad de movimientos. Por cierto, aunque el final oficial de la ruta queda en Faro, nosotros continuaremos hasta Fuseta. Si me conoces un poco, ya sabes por qué.
La ruta se puede dividir en cuatro grandes bloques. (1) Tras pasar la frontera entramos en Tras-os-Montes, por donde ya pedaleé hace unos años siguiendo parte de la ruta que Julio Llamazares hizo en los años 90 y que narró en un libro de viajes que me gustó mucho. El Duero nos saldrá al encuentro en Peso da Regua. Unos kilómetros después lo previsto es hacer noche en Castro Daire. (2) A partir de aquí se pedalea por ecopistas, sierras y los pequeños pueblos, a veces pegados a las laderas y otras junto a los ríos. (3) Más al sur entramos en una tercera parte muy diferenciada: las dehesas y montes bajos del Alentejo, con especial protagonismo de los monumentos megalíticos y las aldeas de esquisto (pizarra). También pedalearemos por territorios mineros, como en Aljustrel, con explotaciones que datan de época romana y en donde cobraron protagonismo las luchas por los derechos sociales. (4) Finalmente, tras dejar atrás la Sierra de Caldeirão, nos espera el mar en tierras algarvías.
La ruta permite jugar con diversos hilos narrativos. Uno a destacar es el agua. Porque comenzamos entrando en contacto con los baños termales de Chaves o Pedras Salgadas y su tradicional vínculo con la aristocracia, para, enseguida, pasado el Duero, conocer de cera otra dimensión del agua: la de su fuerza convertida en amenaza. El río Mondego o el Zêzere son ejemplos. Hay desastres históricos debido a sus crecidas. La presa de Cabril, cerca de Pedrogão Grande, da muestra del esfuerzo del ser humano por contener a la madre naturaleza. El Tejo, el gran río de la Península Ibérica, dará paso al latifundio y al montado (la dehesa). Abrantes puede servirnos como referencia de que hemos pasado página. Y, por fin, el Océano Atlántico nos dará la bienvenida final en la muy particular ría de Formosa. El agua, un mismo elemento con muchas manifestaciones diferentes.
La N2 da acceso, quiero pensar, al Portugal profundo: al cante alentejano, al empedrado humilde, a la religiosidad, a la tierra violentada por su riqueza mineral, a menhires, dólmenes y crómlech ajenos al paso del tiempo. Invita a un pedaleo sosegado. Creo sinceramente que esta vez no hay otra opción. Todavía hoy es el día en que la fractura de clavícula y de dos costillas esté condicionando mmi forma física. Es lo de menos. Se hará lo que se pueda.
Va a ser también un viaje diferente. Hemos conformado un pelotón de cuatro sexagenarios. Sí, acostumbrados al pedaleo, pero sexagenarios. Además de mi compañero habitual de fatigas, Alberto, se vienen dos refuerzos desde el sur. Juan y Javier se han apuntado a la fiesta. Justo ayer supimos que ya han cogido sus billetes de tren. Nosotros, desde Bilbao, iremos a Ourense en autobús. Eso será el 27 de marzo. Al día siguiente, ¡en ruta!
Por supuesto, emplearemos referencias de José Saramago en nuestro devenir por tierras lusitanas. Viaje a Portugal va a ser, evidentemente, otro compañero en la ruta. La parte literaria que suele estar presente en mis rutas contará también con Joxe Luis Peixoto (todavía tengo dudas de si volver a pasar por Galveias) y Afonso Cruz, además de Gil Ribeiro y su entrañable inspector Leander Lost, el Asperger más famoso de Fuseta.
Pues eso, ya iremos compartiendo más información sobre este nuevo proyecto de Rodamos Suave Suave.

Imagen tomada de conalforjas.com
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