Un inspector en Fuseta, de Gil Ribeiro #NovelaNegra 110

by Julen

Publicada por Ediciones Maeva, esta es la primera de las novelas de Gil Ribeiro que, según mis pesquisas, se traduce al castellano. Gil Ribeiro es el seudónimo que emplea el guionista y escritor alemán alemán Holger Karsten Schmidt. Desde 1998 es autor independiente y profesor de guion en la Academia de Cine alemana y ha escrito muchísimos guiones para series de TV y películas, casi siempre de género negro.

Tiene publicadas nueve novelas y seis de ellas corresponden a la serie que está dedicando a Leander Lost. Lost in Fuseta (con título traducido como Un inspector en Fuseta) es la primera que publicó, en 2017, dedicada este detective de Hamburgo, que es trasladado a Fuseta, cerca de Faro, en el Algarve, como parte de un programa de intercambio europeo. Las siguientes novelas de la serie, hasta la fecha, son: Rastro de las Sombras (2018), Carga Blanca (2019), Agosto negro (2020), Decisión solitaria (2022) y Conexiones oscuras (2023). Hay también serie de TV, con cuatro episodios, dos por cada uno de la dos primeras entregas.

Holger Karsten Schmidt se nos presenta como el típico centroeuropeo enamorado de esta región de Portugal tras conocerla en su juventud, cuando viajaba de mochilero. Ya casado, compró casa en la zona. Podríamos decir que estamos ante una novela ligera, pero que juega con dos temas “profundos”: el autismo y la privatización del agua. La trama cuenta con los ingredientes de un buen guionista que sabe lo que hace, con romance incluido. Es de esas novelas que leí en día y medio. Porque, sí, te das cuenta enseguida de que estás leyendo una novela escrita por alguien acostumbrado a entretener.

El protagonista, Leander Lost, es un hombre con síndrome de Asperger. Su infancia estuvo condicionada por un padre al que no conoció y una madre que murió joven. Educado en un orfanato, sufrió bullying. Ahora, ya como policía, decide participar en un programa de intercambio europeo. Su síndrome de Asperger nos lo presenta, entre otras características, como alguien casi incapaz de empatizar. Parece que no es mayor problema pegarle un tiro a su colega Carlos, ahí es nada. Pero tiene algo por lo que se hace querer. Así que sus compañeros de la policía portuguesa emprenden algo así como una especie de terapia colectiva.

Por la novela desfilan personajes que se van definiendo a medida que avanzan las páginas. Un lugar destacado ocupa, por supuesto, su pareja de habituales miembros del equipo de investigación: Graciana y Carlos. Por ahí anda también el jefe de todos ellos, Raúl da Silva; otro policía ambicioso, como Miguel Duarte, el “español”; o también algunos otros miembros más o menos ineptos de las fuerzas del orden. Luego, por supuesto, están los malos. Y no faltan otros personajes para hilar una trama con una importante carga emocional: Soraia, la hermana de Graciana, y también una chica problemática al final de su adolescencia, Zara, o incluso los padres de Soraia y Graciana.

Como decía, el autor tiene experiencia en guiones. La localización de la novela, en el Algarve, es otra referencia fundamental. Incluye incluso unos mapas al comienzo del libro. Todo es muy cinematográfico. La ría Formosa, con sus 60 km desde Faro hasta la frontera con España, se muestra omnipresente durante toda la obra. El autor nos vende esa preciosidad paisajística una y otra vez. Y los guiños a las esencias portuguesas son también constantes. La loa a los pasteis de nata, una creación original de los monjes del monasterio de los Jerónimos de Belém, y la explicación de cómo ha llegado hasta nuestros días es de clásico folleto turístico de promoción lusitana.

La novela también deja paso a cierta confrontación entre las prácticas policiales de Alemania y Portugal. A fin de cuentas, los alemanes se han quitado de encima a Lost. Es un caso típico de incomprensión ante las particularidades de la personalidad de un Asperger. Pero eso da pie a confrontar, en cierta forma, un modo mediterráneo de investigar frente a otro alemán, más frío y metódico.

Por último, comparto una pequeña reflexión sobre el síndrome de Asperger y cómo puede tener sentido en un trabajo de investigación. Este síndrome se suele encuadrar dentro del espectro autista (piensa en Sheldon, de Big Bang Theory, por si te ayuda). Son personas que presentan dificultades significativas en la interacción social y la comunicación no verbal, junto con patrones de comportamiento e intereses restringidos y repetitivos. Las estadísticas dicen que afecta al 0,5% de la población. No presentan déficits de inteligencia. Se considera que esta puede hallarse en la media o incluso por encima. Pueden mostrar superioridad en las operaciones perceptivas y localmente orientadas. Sin embargo, suele ser habitual el trastorno obsesivo compulsivo y una discapacidad social de aparición temprana, que conlleva una alteración en el procesamiento de la información. Pero, claro, pueden desarrollar una extraordinaria capacidad de observar y señalar detalles que escapan a la mayoría de las personas neurotípicas, y, con frecuencia, con habilidades especiales en ciertas áreas del procesamiento.

Así pues, no saben leer la comunicación no verbal y, al tiempo, están atrapados por el orden y la clasificación de las cosas (son los “vigilantes”, en el caso de Lost, o el simple hecho de contar esquinas, que aparece al comienzo de la novela). Cuentan con un razonamiento extremadamente refinado, una gran concentración, una actitud perfeccionista y una memoria tenaz. A menudo dependen psíquicamente de la organización y el diseño de su entorno y de su vida diaria de modo que se mantengan invariables. Son personas, por tanto, que dan malos resultados en los tests de personalidad normalizados y que pueden sufrir discriminación y acoso laboral.

La novela estira un par de características Asperger en el personaje de Lost. La que cobra más relevancia para la investigación es su memoria eidética, el término que en psicología se emplea para lo que generalmente se conoce como memoria fotográfica. Eso sí, una tercera parte de las personas con síndrome de Asperger, la desarrollan en mayor o menor grado. La segunda es su incapacidad para entender y emplear la mentira social. 

En fin, una novela ligera, como decía, que se lee fácil, pero que también abre la puerta a comprender mejor la problemática de las personas con síndrome de Asperger. En breve creo que reseñaré otra novela con un protagonista con el mismo síndrome, pero con un registro muy diferente… y hasta donde podemos encontrar humor negro. Negrísimo. ¿No va esto de género negro?


Descubre más desde Consultoría artesana en red

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Artículos relacionados

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.