Morir no es tan fácil, de Belinda Bauer #NovelaNegra 112

by Julen

Si Un inspector en Fuseta nos acerca la personalidad de un policía con síndrome de Asperger, Morir no es fácil, de Belinda Bauer hace lo propio. Ahora bien, en este caso no nos encontramos con un profesional de las fuerzas del orden, sino con un estudiante de anatomía. Patrick Fort ha podido acceder a la universidad debido a las plazas que se ofrecen a personas discapacitadas. El término, ya lo podéis imaginar, lo escribo en cursiva porque, como ya comentamos en la reseña del libro de Holger Karsten Schmidt (Gil Ribeiro como pseudónimo), no es, ni mucho menos, la palabra que habría que emplear para describir a estas personas que quedan encuadradas a veces dentro del espectro de personas autistas.

Belinda Bauer es una escritora que, si bien creció en Inglaterra y Sudáfrica, parece que ha echado raíces en Gales. Comenzó a publicar ya mayorcita (a los 45 años) y sus obras parece que han tenido buena acogida si nos atenemos a los premios y menciones que han ido recibiendo. Esta obra, en concreto, recibió en 2014 en el Reino Unido el premio Theakston Old Peculiar Crime Novel of the Year.

La novela está publicada por la editorial Roca en su colección de bolsillo. La traducción corre a cargo de Julia Osuna Aguilar. El título original de la novela, Rubbernecker, es muy descriptivo. El Cambridge Dictionary define el significado de esta palabra así: «a person who looks at something in a stupid way, especially a driver who drives more slowly to look at an accident». Es evidente que stupid no hace sino dotar de carga negativa al concepto. Sin embargo, en el repertorio de las habilidades para buscar e interpretar señales detrás de una muerte, esa mirada «estúpida» puede no serlo tanto.

La historia que comparte la autora es fascinante y, además, se narra desde tres perspectivas diferentes. Una, por supuesto, la del protagonista, Patrick Fort. Pero después hay que añadir la de un enfermo en coma y luego otra muy diferente que procede de una enfermera a la caza de un marido que le dé buena vida. Por supuesto, las tres tramas acaban confluyendo en un final muy bien urdido.

Patrick pretende entender la muerte. Las particularidades de su síndrome de Asperger le limitan, pero, al mismo tiempo, la abren posibilidades por su necesidad de poner foco en lo que tiene enfrente. ¿Y qué tiene enfrente? El cadáver número 19. Sus prácticas de anatomía en la universidad implican el reto de indagar en la causa que produjo la muerte del cadáver que estarán diseccionando a lo largo del curso. Ese cadáver es la puerta al conocimiento.

Podemos encontrar humor negro muy negro, podemos disfrutar con la triple perspectiva de narración, podemos acercarnos un poco más a Cardiff y a los montes que quedan al norte, en el parque natural del Beacon Brecon. He disfrutado mucho con esta novela, en buena parte, lo reconozco, porque me traslada hasta Gales, un territorio que espero explorar en bici en el verano de 2025. Pero no se vayan todavía, porque habrá más novela negra de Cymru, no lo duden.


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