Suele ser tema controvertido. De un lado igualdad, del otro desigualdad. De un lado «rigurosa selección profesional» y del otro trabas encubiertas. La realidad no es plana y a veces se necesitan apuestas políticas. Políticas en el más noble sentido de la palabra. Sí, en cuestión de género hoy el asunto es que hacen falta cuotas.
El gran argumento lo he escuchado en la radio esta mañana mientras conducía. ¿Cómo que no hay mujeres con suficiente capacidad? Que no las conozcas no quiere decir que no las haya. El gran problema es la rueda: sigue girando por simple inercia. No necesita fuerza alguna de empuje. Continúa en funcionamiento a no ser que hagas algo al respecto. No hacer nada es empujar la rueda. Y va cuesta abajo.
No puede ser que nos estemos perdiendo la riqueza que proporciona la diversidad de género. Cuando hasta los gurús de turno publican sobre los beneficios de la diversidad, ¿por qué no usar también la de género? Puede ser que aún incomode. Puede ser que aún te puedas defender con lo de que «no hay mujeres que se presentan». A lo mejor no somos capaces de ver que el sistema es hostil a la mujer. Lo hemos construido entre todos. ¿Entre todas?
Imponer cuotas debe ser un camino en etapas. Progresivo. Adaptado a cada circunstancia. No debe manejarse igual en todas las profesiones. Conviene mirar con perspectiva y jugar con inteligencia. Es un paso para que un día no hagan falta. No sé si utópico, pero ese es el final del camino. Un paso para luego erradicarlas.
Las cuotas no deberían mirar, desde mi punto de vista, al 50-50. Recurro de nuevo a la lógica. Hay márgenes aceptables. Y hay datos inaceptables. Cuando esto último es la realidad, no queda sino empezar con el primer paso. No conviene subir todos los escalones de golpe. Peldaño a peldaño. Hasta el final.
Sí, ayer fue ocho de marzo. Hoy es nueve. Buen día para decirlo claro: creo que las cuotas de género son necesarias.
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2 comentarios
Totalmente de acuerdo, Julen. Nada que apuntar a lo bien que lo has explicado. Siempre me han parecido necesarias, y legitimas, las politicas de discriminacion positiva para corregir sesgos historicos que impiden la igualdad de oportunidades
Pues con esto de las cuotas, buffff, la que se monta por aquí de vez en cuando… Échate a temblar.