No sigas leyendo si tienes mal día. Seguro que tienes cosas mejor que hacer.
Hacía tiempo que no sentía la muerte de cerca. No me refiero a mi muerte, claro está. El viernes pasado falleció un familiar. Una de esas personas a las que tienes afecto, más allá de lo que diga el cura en el responso. Me ha coincidido con una pequeña panzada de trabajo que me ha protegido del suceso. Pero ahora ya sé que ha muerto. Antes de irme a la cama, quería escribir algunas líneas. No sigas leyendo si no quieres.
Puedes morir de muy diversas formas, pero mueres. Hace menos de un mes murió también una ex-compañera de trabajo. Sólo eran 37 años. Un cáncer y adiós. Jodida injusticia. El familiar que murió el viernes tenía 74 años. Jodida injusticia por igual. La muerte es algo natural, ¿no? Llega seguro, llega cuando tiene que llegar. No pasa nada, sencillamente te mueres.
Hoy se me han escapado algunas lágrimas. Cuesta lo suyo aguantarlas cuando ves ojos vidriosos en los demás. El caso es que es todo un rito social acompañar a la familia junto al muerto. Allí sonríes, pierdes la mirada en un cristal, conversas sin decir nada, dejas pasar el tiempo. Sin más, el muerto está allí al lado, quieto, sereno, tenso. Allí dentro, en el feretro, tras el cristal que no le deja respirar.
Acabo dándole vueltas a la muerte. No es que yo tenga nada particular contra ella. Simplemente me inquieta. No sé lo que hay allí. No sé si llega bien o mal, no sé. Sé que llega. Eso sí, como me decía ayer un amigo, es la gran razón para aprovechar lo que te queda de vida.
Sin más, me apetecía escribirlo.
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16 comentarios
Julen, lo siento.
Cuando alguien a quién aprecias se va, una parte de ti se va con él.
Cuando alguien a quien aprecias sufre, una parte de ti sufre con él.
Un saludo Julen
Seguramente, lo que peor llevamos en la vida es la muerte de los otros, de las personas cercanas. Es necesario dejar que el tiempo haga su labor, para que, algún día, en palabras de André Compte-Sponville, podamos decir:
«¡Que bien que haya vivido, que nos hayamos encontrado, conocido, amado!».
Ánimo,Julen.
Lo siento mucho Julen, animo!.
He sentido el vacío, el hueco dejado, sólo me consuela la suerte de haberlo tenido cerca de nosotros y el convencimiento de que esa persona se quiso ir. Me acuerdo de esas tribus que festejan la muerte de una manera tan diferente a la nuestra…
Un saludo Julen
Y pensar que, después que yo me muera,
Aún surgirán mañanas luminosas,
Y que bajo un cielo azul, la primavera,
Indiferente a mi mansión postrera,
Encarnará en las sedas de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
Sobre mis huesos danzará la vida.
Y que habrá nuevos cielos de escarlata,
Bañados por la luz del sol poniente,
Y noches llenas de esa luz de plata,
Que inundaba mi vieja serenata,
Cuando aún cantaba Dios bajo mi frente.
Y pensar que no puedo en mi egoísmo
Llevarme el sol ni el cielo en mi mortaja,
Que he de caminar yo solo hacia el abismo
Y que la luna brillará lo mismo
Y yo no la veré desde mi caja.
Agustín de Foxa.
Ánimos Julen.
Gracias a que existe la muerte, la vida tiene sentido para las personas que todavía tenemos la suerte de sentirla. Hay una etapa de nuestras vidas en la que se produce un punto de no retorno. Las que lo hemos pasado sabemos que tenemos que vivir en el presente. Las personas queridas que hemos dejado «atrás» siempre quedarán en nuestro pensamiento.
¡animo!
saludos
Lo que dice Marialob es cierto, pero hay algo que no sigue recorriendo el espinazo cuando nos enfrentamos a ella.
Aquí estamos, Julen.
ánimo
Un fuerte abrazo,
Ánimo Julen
Heriotza, EriHotza.
Besarkada Bero bat, Julen.
Siento mucho lo de tu familiar.
Son los momentos como este los que hacen mirar la vida con otros ojos para ver lo que es realmente importante.
Gracias. Va a resultar que este rincón emociona. Y luego nos dirán que Internet es frío. Disculpad las lágrimas, pero es que siempre he sido un poco blandengue. Se ve que no me sirvió de nada aquello de escuchar tantas veces a The Cure cantar lo de «Boys don’t cry». Gracias de veras.
Julen
Lo siento mucho, llorar libera, no te cortes. Yo no lo consigo nunca y las lagrimas se me pudren dentro. Un besazo